Filtros

Libros

Multimedia

Autor

Educación

Actividades

Logo San Pablo

Pan de la Palabra

13 Julio 2020


  • Feria o Memoria libre Verde / Blanco
  • SAN ENRIQUE

PRIMERA LECTURA
Del libro de Isaías 1, 10-17

Oigan la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: “¿Qué me importa el número de sus sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entran a visitarme? ¿Quién pide algo de sus manos cuando pisan mis atrios? No me traigan más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Sus solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extiende las manos cierro los ojos; aunque multipliquen las plegarias, no los escucharé. Sus manos están llenas de sangre. Lávense, purifíquense, aparten de mi vista sus malas acciones: cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen la justicia, defiendan al oprimido; sean abogados del huérfano, defensores de la viuda.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 49
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

• No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa ni un cabrito de tus rebaños. R/.
• ¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 10, 34–11, 1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “No piensen que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.

El que los recibe a ustedes me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, solo porque es mi discípulo, no perderá su paga, se lo aseguro”. Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.

 

LECTIO DIVINA

Para meditar
Ciertamente, aquí Jesús no se desdice de las recomendaciones de paz que había hecho, ni de las bienaventuranzas con que ensalzaba a los pacíficos y misericordiosos, ni del mandamiento de amar a los padres. Lo que está afirmando es que seguirlo a Él comporta una cierta violencia: espadas, división en la familia, opciones radicales, renuncia a cosas que apreciamos, para conseguir otras que valen más. No es que quiera dividir: pero a los creyentes, su fe les va a acarrear, con frecuencia, incomprensión y contrastes con otros miembros de la familia o del grupo de amigos.

Hay personas que aceptan renuncias por amor, o por interés, o por una noble generosidad altruista. Los cristianos, además, lo hacen por la opción que han hecho de seguir el estilo evangélico de Jesús. Ya se lo había anunciado el anciano Simeón a María, la madre de Jesús: su hijo sería bandera discutida y signo de contradicción. Y lo dijo también el mismo Jesús: el Reino de Dios padece violencia y solo los “violentos” lo consiguen.

La fe, si es coherente, no nos deja “en paz”. Nos pone ante opciones decisivas en nuestra vida. Ser cristianos no es fácil y supone saber renunciar a las tentaciones fáciles en todas las dimensiones de la vida. Dejémonos animar por la recomendación que hace Jesús a quienes acojan a los enviados por Él. Hasta un vaso de agua dado en su nombre tendrá su premio.

Para reflexionar

¿Es nuestra fe un sustituto pasivo de nuestro compromiso o es nuestra fuerza para continuar fieles al testimonio evangélico?

Oración final

Señor Jesús, permítenos serte siempre fieles en todo momento, y no caer en la tentación de la soberbia, del orgullo, de la vanidad ni del egoísmo. Amén.


Complementa los ocho (8) pasos de la Lectio Divina adquiriendo el Misal Pan de la Palabra en: