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Pan de la Palabra


11 Enero 2026

  • Fiesta – Oficio de la Fiesta
  • Blanco
  • BAUTISMO DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

Del libro de Isaías 42, 1-4.6-7

Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 28

R.El Señor bendice a su pueblo con la paz.​​​​​​

• Hijos de Dios, aclamen al Señor, aclamen la gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado.R/.

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica.R/.

El Dios de la gloria ha tronado. En su templo, un grito unánime: “¡Gloria!”. El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno.R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: “Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?”. Jesús le contestó: “Déjalo ahora.

Conviene que así cumplamos toda justicia”. Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre Él. Y vino una voz de los cielos que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.

Palabra del Señor.

 

 

LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

Mateo presenta el bautismo de Jesús como una imagen que introduce su misión. Según el texto, la figura de Jesús está apoyada en el verbo “presentarse” o “acercarse” (paraginomai), el mismo término que se usa para el ingreso del Bautista (Mt 3, 1). Jesús viene desde Galilea y se “acerca” al Jordán. Se trata de un movimiento que proyecta el ministerio público del Señor e informa del lugar donde se estableció su familia después del regreso de Egipto (Mt 2, 22).

Galilea asume un valor paradigmático en el primer evangelio que cerrará su testimonio invitando a los discípulos a reunirse con Él en aquel lugar para las instrucciones de la misión pospascual (Mt 28, 7.10.16). El objetivo del viaje hacia el Jordán está indicado por el evangelio: “ser bautizado” (v. 13). Juan intenta oponerse a la iniciativa de Jesús.

Con esta imagen, el evangelista establece una diferencia entre el bautismo de Juan y el de Jesús. El segundo cuadro inicia con la respuesta de Jesús. Es la primera vez que Él habla en este evangelio y, además, sus palabras recogen una síntesis de la teología mateana: “Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia” (v. 15).

La primera afirmación (“Deja ahora”) cancela la oposición del Bautista. Después, con el verbo “convenir” (prepō), el texto presenta la lógica de la presencia de Jesús en el Jordán. En otras palabras, la conveniencia aparece como el plan salvífico de Dios que se realiza a través de su Hijo. Junto a este término, también está el verbo “cumplir” (plēroō) con el cual se especifica la ejecución del proyecto divino.

La descripción del bautismo de Jesús está focalizada sobre un solo verbo: “bautizar” (baptizō). No es la frase principal (v. 16), es secundaria. La fuerza, en realidad, está en las acciones que el texto señala: salir del agua, lo cual evoca la creación del pueblo salvado por Dios (Sal 114, 3); la apertura del cielo, como un signo que hace posible la comunicación divina sobre la tierra (Gn 7, 11); el descenso del Espíritu Santo que recuerda el revestimiento mesiánico de Is 11, 1-2.

La presencia del Espíritu en el bautismo de Jesús indica que todo el camino del Mesías está impregnado de la fuerza celestial. De hecho, así concluye la escena: “Este es mi hijo amado, en quien me complazco” (v. 17).

 

LLAMEN ORANDO

El bautismo de Jesús es el cumplimiento de la “justicia”; es un momento en el cual se revela la verdadera identidad de Jesús. El texto bíblico me hace pensar en mi experiencia como bautizado, ¿me siento hijo (o hija) amado por Dios? Descubro en este texto la vocación de Jesús acreditado como el Hijo amado del Padre. Él asume en el bautismo la confirmación del Espíritu.

 

Este es un momento sublime de la historia, en el que no solo Jesús aparece como protagonista, sino también el Padre que lo confirma como Hijo y el Espíritu que hace posible la misión en medio de la humanidad.

 

San Ambrosio escribió al respecto: “Pues según la divinidad, el Espíritu no está por encima de Cristo, sino en Cristo, porque, así como el Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre, así también el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo están en el Padre y en el Hijo” (De Spir. Sancto III, 1,6).

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Padre bueno, hoy tengo la certeza de sentir la filiación amorosa contigo. Sé que mi bautismo no es el cumplimiento de un rito, sino la configuración de la vida con la propuesta de tu Reino.

Fortalece mis pasos vacilantes y mi respuesta titubeante para que sea un testigo firme de tu amor. Renuevo mi compromiso bautismal y me acojo a la gracia que me diste de ser parte de esta familia de fe que cree en ti. Amén.

 

 


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