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Santa Misa I DOMINGO DE ADVIENTO



Santa Misa I DOMINGO DE ADVIENTO

PARA MEDITAR

En la liturgia del primer domingo de Adviento, la Iglesia nos presenta una parte del discurso de Jesús sobre el fin del mundo (Mt 24, 37-44). Adviento significa “venida”. Es el tiempo de la preparación para la venida del Hijo del hombre en nuestra vida. Jesús nos exhorta a estar vigilantes, nos pide estar atentos a los sucesos para descubrir en ellos la hora de la venida del Hijo del hombre.

Para aclarar su llamada a la vigilancia, Jesús recurre a dos episodios del Antiguo Testamento: Noé y el Hijo del hombre. Los “días de Noé” se refieren a la descripción del diluvio. La imagen del “Hijo del hombre” viene de una visión del profeta Daniel. En los días de Noé, la mayoría de las personas vivían sin preocupaciones, sin darse cuenta de que en los acontecimientos se acercaba la hora de Dios. La vida continuaba “y no se dieron cuenta, hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos”. Y Jesús concluye: “Así será también la venida el Hijo del hombre”. En la visión de Daniel, el Hijo del hombre vendrá de improviso sobre las nubes del cielo y su venida decretará el fin de los imperios opresores, que no tendrán futuro.

En este comienzo del Adviento, es importante purificar la mirada y aprender de nuevo a leer los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios, para no ser sorprendidos, porque Dios puede venir cuando menos lo esperamos. Para ilustrar cómo deberíamos estar atentos a los acontecimientos, Jesús se apoya en el episodio del diluvio en tiempos de Noé.

PARA REFLEXIONAR

  • ¿Cómo nos preparamos para esperar al Señor que viene a traernos la paz y la justicia? ¿Hacemos de nuestra vida un lugar donde aflora la esperanza?

ORACIÓN

Señor, tu venida nos desvela, el anhelo de liberación nos anima, las necesidades de los otros nos comprometen, ayúdanos a responderte con prontitud y con conciencia de servicio. Amén.


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