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Celebremos el Domingo

19 Julio 2020


No. 1135 – DECIMOSEXTO DOMINGO ORDINARIO – CICLO A

Esta semana / Julio 19

¡El mensaje!

Jesús hoy ha hablado en parábolas, comparaciones con la realidad de cada persona. En esta ocasión han sido parábolas campesinas. Pero tu tarea es mirar la imagen y las letras que allí aparecen y buscar la palabra a la cual se hacen referencia las parábolas dichas por Jesús.

 

 

Santiago Apóstol
(25 de julio)

Santiago, uno de los apóstoles predilectos de Jesús, era llamado el Mayor para diferenciarlo del otro apóstol con el mismo nombre. Era hijo de Zebedeo y de Salomé y hermano mayor del evangelista Juan. Tenía un carácter fuerte y decidido y por ello Jesús lo llamaba cariñosamente el “hijo del trueno”. Santiago estaba pescando cuando Jesús pasó y lo llamó a ser su apóstol y desde entonces se convirtió en su más fiel compañero en el trabajo evangelizador. Santiago no comprendía muy bien el reinado de Jesús, por ello en una ocasión le pidió hacer bajar fuego sobre unos samaritanos que no los habían recibido en su casa y, luego, quería sentarse a su derecha. Pero Jesús lo ayudó a crecer en su fe y a ser decidido en la misión. De hecho, se convirtió en el primer apóstol mártir, decapitado por Herodes Agripa en el año 44 d.C. Según una tradición, Santiago evangelizó en España y por ello se convirtió en su patrono. Sus reliquias se encuentran en Santiago de Compostela, lugar de peregrinación que ha acogido a millones de personas provenientes de todo el mundo. 

Oración de los Fieles

  • Por los pueblos que sufren el flagelo de la guerra, para que logren llegar a acuerdos pacíficos y puedan vivir todos como hermanos en el mundo. Oremos.
  • Por quienes se encuentran desempleados, para que tengan pronto un trabajo digno con el cual puedan garantizar el sustento de sus seres queridos. Oremos.
  • Por las personas que trabajan en los medios de comunicación, para que siempre anuncien la verdad y velen por la dignidad moral de las personas. Oremos.

Mi mensaje

La parábola de la buena semilla y de la cizaña nos invitan a reflexionar sobre nuestra forma de vivir cada momento del día, para ver si somos sembradores de la buena semilla del amor, de la comprensión, de la armonía, de la unión, de la colaboración desinteresada; o si, al contrario, sembramos la cizaña de la indiferencia, del mal comportamiento, del chisme y de la desobediencia. Cuando en el colegio o en el hogar somos colaboradores, responsables, solidarios con las demás personas, estamos sembrando la “buena semilla” para lograr una sana convivencia en armonía y en paz; pero si nos dedicamos a fomentar el desorden con nuestra mala conducta, estamos sembrando “cizaña”, maleza, que nos

Salmo 85

R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.

  • Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R.
  • Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: “Grande eres tú y haces maravillas; tú eres el único Dios”. R.
  • Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. R.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13, 24-43)

El trigo y la cizaña


En otro momento, Jesús narró esta parábola a quienes lo escuchaban.

–El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero mientras los trabajadores dormían, llegó el enemigo y sembró cizaña en el trigo. Los trabajadores le preguntaron al dueño:

–Señor, ¿de dónde salió esta cizaña? El dueño les respondió:

–Seguramente la sembró un enemigo mío, mientras nosotros dormíamos. Entonces replicaron los trabajadores:

–Será mejor arrancarla de una vez. Pero él les dijo:

–Esperen. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos y cuando llegue el tiempo de la cosecha arrancamos primero la cizaña. En seguida, Jesús les contó esta otra parábola:

–El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza que un hombre siembra en su jardín. Aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros pueden hacer su nido en las ramas. Se parece también a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres tazas de harina y toda la masa acabó por fermentar. Cuando despidió a la multitud, los discípulos le dijeron:

–Maestro, explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo. Y Jesús les contestó:

–El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

Celebrante: Palabra del Señor.

Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

Canto

Una espiga

Una espiga dorada por el sol, el racimo que corta el viñador, /se convierten ahora en pan y vino de amor, en el cuerpo y la sangre del Señor/.

Como granos que han hecho el mismo pan, como notas que tejen un cantar, /como gotas de agua que se funden en el mar los cristianos un cuerpo formarán/.


Oración

Dios Padre, que eres misericordioso, paciente y compasivo, enséñanos a reconocer y a sacar de nuestras vidas la “cizaña” que está presente en nuestro corazón cuando pensamos únicamente en nuestros intereses y nos olvidamos de los que sufren. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


La escalada de las lagartijas

En una ocasión las lagartijas decidieron subirse a la cima de una torre alta. Acudieron entonces hasta la torre, rodeadas de muchas personas que querían asistir a la empresa. De inmediato, varias lagartijas intentaron subir; pero fracasaban en el intento por los gritos que las desmotivaban y no les permitían continuar. La única excepción fue la última, que inició su subida acompañada de los gritos acostumbrados. Pero, paso a paso, con mucho esfuerzo, finalmente alcanzó la cima. El gentío, asombrado, se preguntaba: “¿Cómo lo habrá logrado?”. Un veterinario curioso que quería descubrir el secreto, se acercó y le preguntó: “¿Cómo lo hizo?”. No hubo respuesta. Levantó la voz: “¿Nos vas a decir cómo lo hiciste?”. No hubo respuesta... La lagartija era sorda.


La cizaña del pesimismo y el desánimo nos rodea a cada instante, pero depende de nosotros si les prestamos atención o no.