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Celebremos el Domingo

22 Marzo 2020


No. 1115 – CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A

Esta semana / Marzo 22

Los ciegos tienen un lenguaje para poder leer, se llama braille. Hoy Jesús nos deja un mensaje en braille para que lo descubramos. Tú debes ver cuál código del braille es cada letra del abecedario y completar así el mensaje.

 

San Cirilo de Jerusalén
Obispo y doctor de la Iglesia
 (18 de marzo)

Nació cerca de Jerusalén entre los años 315 y 317 y se caracterizaba por ser un hombre que permanecía siempre de buen genio y a quien le gustaba mucho el estudio de las Sagradas Escrituras, la teología y la historia. Fue ordenado sacerdote a la edad de treinta años y por sus grandes virtudes de nobleza lo nombraron rápidamente obispo de Jerusalén, cargo en el que permaneció con amor y valentía hasta el día de su muerte. Como obispo de Jerusalén decidió vender casi todas las propiedades que tenía en la diócesis y distribuyó el dinero entre los más pobres. En el aspecto teológico logró que el concilio de Constantinopla le aceptara la teoría de la consubstancialidad, la cual proclama que Jesús y el Espíritu Santo no son de naturaleza semejante a la de Dios Padre, sino que son uno mismo en tres personas diferentes. Cirilo fue desterrado varias veces de Jerusalén a Tarso y allí escribió preciosas catequesis sobre los sacramentos, especialmente del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Murió el 18 de marzo del año 385 y en 1882 el papa León XIII lo nombró doctor de la Iglesia. 

Oración de los Fieles

  • Por las personas con discapacidad visual, para que reciban atención privilegiada y se les brinde las herramientas necesarias para su desarrollo y formación integral. Oremos.
  • Por los pastores de la Iglesia, para que no se dejen enceguecer por el orgullo, sino que trabajen por los más necesitados siguiendo el ejemplo humilde de Jesús. Oremos.
  • Por los padres de familia y los profesores, para que con su buen ejemplo se conviertan en luz para sus hijos y para los estudiantes en colegios y escuelas. Oremos.

Mi mensaje

La inmensa mayoría de nosotros somos afortunados porque podemos ver el amanecer de un nuevo día, la puesta del sol, la hermosura de las flores, en fin, todas las maravillas de la creación. En cambio, el hombre mencionado en el evangelio de hoy no había tenido esa fortuna, él no había podido ver ni siquiera a sus padres, pero al encontrarse con Jesús recibió la vista y empezó a creer en Él, quien es la Luz verdadera que alumbra a todo hombre. La sanación del ciego despertó envidia y enojo en los demás, especialmente en los fariseos, que lo expulsaron de la sinagoga, es decir, le prohibieron entrar al recinto sagrado para adorar a Dios y escuchar la lectura de las Escrituras. Hoy también hay muchos niños que sufren por causa de su fe, pero, a pesar de todo, ellos siguen amando a Jesús y con alegría asisten a la iglesia y reciben los sacramentos.

Salmo 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

  • El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.
  • Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
  • Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

Lectura del santo Evangelio según san Juan (9, 1-41)

Yo soy la luz del mundo

Jesús vio pasar a un ciego de nacimiento y sus discípulos le preguntaron:

–Maestro, ¿quién pecó para que este naciera ciego, él o sus padres? Jesús respondió:

–Ni él pecó ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Apenas dijo esto, Jesús escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo:

–Ve a lavarte en la piscina de Siloé. Él fue, se lavó y volvió con vista. Entonces los vecinos empezaron a preguntarle:

–¿Cómo se te abrieron los ojos? Él les respondió:

–Ese hombre llamado Jesús me puso barro en los ojos, luego fui a lavarme en la piscina de Siloé y ahora puedo ver. (…) Los fariseos también llamaron al que había sido ciego y le dijeron:

–Nosotros sabemos que ese hombre es pecador, ¿cómo fue que te devolvió la vista? Y él respondió:

–Si es pecador, yo no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo… Entonces le respondieron con insultos y lo echaron fuera. Cuando Jesús lo encontró de nuevo, le preguntó:

–¿Crees tú en el Hijo del hombre? Y el hombre respondió:

–Y ¿quién es, Señor, para que yo crea en Él? Entonces Jesús le dijo:

–Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ¡ese es! Él dijo:

–Creo, Señor. Y se postró y lo adoró.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Cristo está conmigo

Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor; me acompaña siempre en mi vida hasta el fin.

Ya no temo, Señor, la tristeza, ya no temo, Señor, la soledad porque eres, Señor, mi alegría, tengo siempre tu amistad.


Oración

Padre bueno, que enviaste a tu Hijo Jesús como luz del mundo, ilumina nuestras vidas para que podamos amarnos como hermanos y reconocer tu presencia en los enfermos y en las personas más débiles y necesitadas. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


El salmón y la carpa

Un día, a lo largo del río, se encontraron un salmón y una carpa. El salmón le preguntó: “¿Adónde vas?”. La carpa respondió: “Estoy cansada de nadar en estas aguas, por consiguiente, me voy al mar. Y tú, ¿adónde vas?”. El salmón respondió: “Tú sabes que todos los salmones van contra la corriente”. La carpa insistió: “Si quieres conocer el mundo como yo, vas en una dirección equivocada”. El salmón afirmó: “¿Por qué? Si sigo la corriente, como tú, pronto acabaré por entrar en el mar. Y entonces, ¿cómo podré yo conocer algo nuevo si ya sé cómo va a terminar?”.


Conocer lo nuevo es fundamental en nuestra vida, y la novedad la encontramos
siguiendo a Jesús, tal como el ciego del evangelio de hoy.