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Celebremos el Domingo

08 Marzo 2020


No. 1113 – SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A

Esta semana / Marzo 08

En la escena de la transfiguración hubo una luz que llenó el lugar y todo se volvió difuso, incluso se perdieron las sombras de las personas que están ahí presentes. Dinos cuál sombra corresponde a Jesús y sus apóstoles.

Santa Inés de Praga
Virgen y fundadora
(2 de marzo)

Inés, hija del rey de Bohemia, Premysl Otakar I, y de la reina Constancia, nació en Praga en el año 1211. Era una joven muy bonita y con muchas propuestas de matrimonio de varios príncipes. Fue obligada a comprometerse con el emperador Federico II, pero a la muerte de su padre, en 1230, ella rompió con el compromiso de matrimonio y se orientó hacia una definitiva vocación de entrega al Señor, consagrándole a Él su vida y su virginidad. Inés se presentó a san Francisco y a santa Clara y les pidió que la adoptaran como a una hija. Ellos, al reconocer la disponibilidad que tenía para aceptar la absoluta pobreza, la ayudaron en su proceso espiritual y la motivaron a fundar un hospital y un monasterio en Praga para las “Hermanas Pobres”. Así se inició el primer monasterio para las Clarisas de Bohemia con un estilo de vida en absoluta pobreza y siguiendo lo más posible el camino de Jesús sufriente. En este estado de santidad murió el 2 de marzo de 1282 y por sus grandes milagros el papa Juan Pablo II la proclamó santa el 12 de noviembre de 1989.

Oración de los Fieles

  • Por los sacerdotes y misioneros que han dejado su patria y su familia por anunciar el Evangelio, para que sientan que Dios los fortalece y los acompaña dondequiera que vayan. Oremos.
  • Por todos los pueblos de la tierra, para que reciban con alegría la bendición de Dios y haya entre ellos gestos de paz, de comprensión y de ayuda mutua. Oremos.
  • Por los niños, para que aprendan a escuchar la voz de su amigo Jesús, quien los ama y siempre está a su lado dándoles confianza, amor y paz. Oremos.

Mi mensaje

Pedro, Santiago y Juan eran los discípulos más cercanos a Jesús, por eso un día los invitó a lo alto de un monte a orar. A Él le gustaba mucho ir allí a hablar con Dios por medio de la oración y quiso que también sus amigos de más confianza lo acompañaran en esta hermosa experiencia. Cuando estaban allí sucedió algo sorprendente: el rostro de Jesús cambió de aspecto, se puso radiante como el sol y sus vestidos blancos como la nieve. La transfiguración es un momento especial en la vida de Jesús que anima a los discípulos en los momentos de prueba y dificultad. Si no hubieran visto a su Maestro transfigurado, revestido de su gloria, hubiera sido más difícil estar con Él durante el camino de la cruz. También nosotros debemos vivir una experiencia parecida a la de estos apóstoles, sobre todo en este tiempo de Cuaresma. Subir con Jesús al monte significa estar más cerca de Dios a través de la oración, la meditación y la lectura de su Palabra.

Salmo 32

R/. Señor, ten misericordia de nosotros.

  • La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
  • Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempos de hambre. R.
  • Nosotros aguardamos al Señor: Él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (17, 1-9)

¡Este es mi Hijo amado!

Una vez Jesús les dijo a sus discípulos:

–Un día Jesús invitó a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó hasta un monte muy elevado. Cuando llegaron a la cima, el rostro de Jesús se volvió resplandeciente como el sol y sus vestiduras blancas como la nieve. En ese momento aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús. Entonces Pedro, lleno de asombro y admiración, le dijo a Jesús:

–Señor, qué bueno sería quedarnos aquí. Si quieres, haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Entonces una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía:

–Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias, ¡escúchenlo! Los discípulos cayeron llenos de temor, entonces Jesús se acercó, los tocó y les dijo:

–Amigos, levántense y no teman, soy yo. Todavía algo asustados alzaron la mirada, pero ya no vieron a nadie más sino a Jesús. Empezaron entonces a descender del monte y, mientras tanto, Jesús les ordenó:

–No cuenten a nadie esto que han visto hoy, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto 

Vamos cantando al Señor

/Vamos cantando al Señor:
Él es nuestra alegría/.

1. La luz de un nuevo día, venció la oscuridad, que brille en nuestras almas la luz de la verdad.


2. La roca que nos salva es Cristo, nuestro Dios; lleguemos dando gracias a nuestro redentor.


Oración

Oh Dios, que nos has concedido el don de la salvación por medio de Cristo Jesús, haz que escuchemos con atención su
Palabra, para que también nosotros, como los apóstoles, podamos disfrutar de su presencia gloriosa en nuestra vida. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


El pequeño en el cementerio

En una ocasión un niño fue al cementerio, acompañado por la mamá. En seguida comenzó a correr entre las lápidas y las tumbas, pero a cada rato acudía a la madre para hacerle preguntas y recibir explicaciones. La mamá le dijo que allá, en aquellas tumbas estaban muchas personas que dormían. Entonces, de repente, se detuvo y le preguntó: –“Pero si duermen, ¿cuándo se despertarán?”. Como si fuera obvio que después del sueño viene el despertar. La madre tomó en sus brazos al pequeño y lo estrechó contra su pecho porque le había explicado, que ninguna muerte es para siempre.


La muerte obtiene su fin con la
resurrección. Por eso debemos
primero prepararnos
para vivir el acontecimiento
de la resurrección de Cristo.