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05 Enero 2020


No. 1104 – Epifanía del Señor, Solemnidad – Ciclo A

Esta semana / Enero 05

¡El mensaje!


Hoy los reyes trajeron regalos al Niño Dios; pero ellos quieren que tú sepas qué simboliza cada uno de esos regalos. Con una línea une el regalo con el significado correspondiente. Además, los reyes tienen una pista para ti: “Así como nos guio una estrella, a ti te guiarán nuestras gemas”.

 

Santa Zedíslava de Lemberk (Madre de familia ) 

Zedíslava o Zdíslava vivió en el siglo XIII. Ella era hija de una familia rica de Bohemia. Su padre era el dueño del castillo de la ciudad; además era un guerrero destacado y a su vez vivía como si fuera un monje. Los padres de Zedíslava la educaron en la fe cristiana. Como era hija de la nobleza se vio obligada a casarse con un caballero de la corte de Lemberk, llamado Havel. Con él tuvo cuatro hijos, a los cuales Zedíslava educó en la fe cristiana.
La vida de Zedíslava transcurrió en Lemberk, donde hizo de su casa un lugar para que los más necesitados pasaran algún tiempo, ya sea guardándose del frío, o para ser curados, o para comer algo. Además, ella vivió según la forma de vida de la Tercera Orden de los Dominicos. Este estilo de vida le trajo problemas con su marido Havel, pero luego él se convierte de su mal ejemplo y ayuda a Zedíslava en la construcción de dos monasterios para los Dominicos. A los 32 años Zedíslava murió. Era el 4 de enero de 1252. Su canonización se realizó por el papa Juan Pablo II en 1995, en República Checa.

Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia, para que como la estrella que guio a los Magos, siempre sea capaz de iluminar la desesperanza, el sinsentido, las contradicciones de la historia con la luz de Cristo, salvación de las gentes.   Oremos.
  • Por los padres de familia, para que con su ejemplo de vida sean para sus hijos como la estrella que indica el camino que lleva al encuentro con Cristo. Oremos.
  •  Por todos los niños, para que sean reconocidos en su dignidad y cesen contra ellos los malos tratos.  Oremos.

Mi mensaje

Hoy es el día de la Epifanía del Señor, o como se conoce tradicionalmente: el día de los Reyes magos, y el evangelio está enfocado en estos personajes. Además, de los cuatro evangelios, Mateo es el único que los menciona. Los Magos de oriente, como también se les conoce, representan al mundo entero que busca al Señor y lo encuentra, y no solo eso, sino que lo adoran y le ofrecen regalos: incienso, mirra y oro. 
De este modo, podríamos decir que los Reyes magos simbolizan a los cristianos. Los que creemos en Cristo estamos obligados a buscarlo desde que lo escuchamos por primera vez, pero al irlo conociendo lo debemos reconocer como rey, como profeta y como salvador de todos los hombres. La solemnidad de hoy quiere que tomemos conciencia frente a nuestra fe y que demos testimonio de ella, así como lo hicieron estos Magos.

Salmo 71

R/.  Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

  • Dios mío, confía tu juicio al rey,
    tu justicia al hijo de reyes,
    para que rija a tu pueblo con justicia,
    a tus humildes con rectitud. 
    R.
  • Que en sus días florezca la justicia 
    y la paz hasta que falte la luna;
    que domine de mar a mar,
    del Gran Río al confín de la tierra.  
    R.
  • Los reyes de Occidente y de las islas
    le ofrecerán sus dones.
    Ante Él se postrarán todos los reyes
    y todas las naciones.  
    R.

Lectura del santo evangelio san Mateo (2, 1-12).

Hemos venido a adorarlo

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Cuando se supo esta noticia, unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron:
–¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos aparecer su estrella y venimos a adorarlo.
Cuando el rey Herodes se enteró de esto, se llenó de temor, lo mismo que toda la ciudad de Jerusalén. Entonces mandó llamar a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó:
–¿Dónde tiene que nacer el Mesías?
–Ellos le contestaron:
–El Mesías debe nacer en Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta:
–Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la última entre las principales ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel.
En seguida Herodes llamó aparte a los magos para preguntarles cuándo se les había aparecido la estrella y luego los mandó a Belén, diciéndoles:
–Vayan y pregunten cuidadosamente qué hay de ese niño, y avísenme cuando lo encuentren, pues yo también quiero ir a adorarlo.
Después de oír al rey, los magos se fueron y de pronto la estrella comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño.
Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría y uno de ellos dijo con gran emoción:
–Miren, la estrella se ha detenido y brilla con más resplandor. ¡Seguramente aquí está el niño!
Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y se arrodillaron ante Él para adorarlo. Después, abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Cuando regresaron a su tierra se fueron por otro camino, pues en un sueño se les advirtió que no volvieran adonde Herodes.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

El Hijo del carpintero
Allá por el oriente,
salió una gran estrella,
avisando a los reyes 
que en Belén había nacido
el Rey de la humanidad.
Ven, ven, ven, mi Jesús, ven, ven, 
ven, ven, ven, que te quiero yo.
Ven, ven, ven, mi Jesús, ven, ven, 
ven mi amor.
Los reyes visitaron, 
al Niño que es su Dios.
Y todos le llevaron oro, 
mirra y el incienso
en señal de adoración.


Oración

Hoy, en el día que te presentaste como nuestro Rey y Salvador, te pedimos que escuches nuestras oraciones para que todos los niños del mundo puedan conocerte y saber que los amas.   Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


Federico y Ampère

En una ocasión un joven francés, Federico Ozanam, pasaba por un período de crisis espiritual. 
Por casualidad pasó frente a una iglesia de París y entró en ella como por instinto. En la iglesia vio al célebre físico y matemático André-Marie Ampère que estaba rezando. 
Cuando el profesor salió, Federico le preguntó: 
–Profesor, ¿es posible ser tan grande cómo es usted y rezar todavía? 
Ampère respondió: 
–Hijo, yo soy grande solamente cuando rezo.


Adorar a Dios con nuestra oración es más gratificante que mil regalos.  Si lo reconocemos como Dios, Él nos reconocerá como sus amigos.