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Celebremos el Domingo

27 Octubre 2019


No. 1092 – XXX Domingo Ordinario – Ciclo C

Esta semana / Octubre 27

¡El mensaje!


El publicano salió del templo en paz con Dios, pero se le olvidó el camino para regresar a casa. Seguro fue de la emoción. Tu tarea es completar la frase con las letras faltantes para que el publicano pueda llegar a su casa. Tendrás una pista: la frase está en el evangelio de hoy.

 

San Quintín (Mártir) 

Nació en Roma (Italia) en el siglo tercero. Sus padres eran muy fieles a la fe católica y educaron al niño en los valores más altos de la fe cristiana. Como Quintín fue demostrando que estaba dispuesto a ofrecer la vida por Jesucristo, dándolo a conocer en tierras extranjeras, el papa san Cayetano lo llamó para que liderara una misión en Francia y lo envió con otros misioneros a Amiens para que formara allí Iglesias locales. 
Quintín había recibido de Dios el don de sanación, por ello con solo imponer sus manos lograba curar ciegos, cojos, paralíticos y toda clase de enfermos. Esto disgustó mucho al gobernador de la región, el cual era pagano y perdía, por causa de Quintín, muchos seguidores. Entonces el malvado gobernador, en el año 285, decidió mandarlo decapitar y luego ordenó botar su cuerpo al río Somme. Años más tarde, por intercesión de un ángel, el río devolvió intacto el cuerpo de san Quintín. La gente entendió que debían construirle un templo y conservar allí sus reliquias y así, por su intercesión, se siguieron dando muchos milagros.

Oración de los Fieles

  • Por el Papa, los obispos, sacerdotes y por todo el pueblo fiel, para que ofrezcan siempre una vivencia renovada de su fe en Dios.  Oremos.
  • Por aquellos que se sienten superiores a los demás, para que Dios los haga humildes y puedan mejorar sus relaciones con los más allegados.  Oremos.
  • Por todos nosotros, para que actuemos con sinceridad de corazón para agradar a Dios y no realizando actos superficiales para agradar a los hombres. Oremos.

Mi mensaje

Hoy Jesús nos da un mensaje importante: no creernos superiores a los demás. Debemos ser humildes, sencillos, capaces de reconocer nuestros errores. Los dos personajes del evangelio muestran dos personalidades: el que es soberbio, el que se cree superior a los demás; el otro es más humilde, está de rodillas pidiéndole a Dios perdón. Como el segundo personaje debemos ser nosotros, no permitamos que nos llenemos de soberbia frente a los demás.
Y ahora Jesús nos pregunta: ¿Quién hizo bien de los dos personajes? Obviamente el segundo. Y esa pregunta te la lanza a ti ahora: ¿Tú haces bien? La respuesta debe ser sí. Señor, yo hago siempre el bien, me comporto como un niño bueno, responsable con sus tareas, con los deberes de la casa, soy obediente, escucho a mis papás, a mis profesores; pero más importante soy humilde, reconozco mis errores para llegar a ser una mejor persona.

Salmo 33

R/. El Señor no está lejos de sus fieles.

  • Bendeciré al Señor a todas horas, 
    no cesará mi boca de alabarlo.
    Yo me siento orgulloso del Señor,
    que se alegre su pueblo al escucharlo.  
    R.
  • En contra del malvado está el Señor,
    para borrar de la tierra su recuerdo.
    Escucha, en cambio, al hombre justo
    y lo libra de todas sus congojas.   
    R.
  • El Señor no está lejos de sus fieles
    y levanta a las almas abatidas.
    Salva el Señor la vida de sus siervos.
    No morirán quienes en Él esperan. 
    R.

Lectura del santo evangelio san Lucas (18, 9-14).

El fariseo y el publicano
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás:
–Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: 
–Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo:
–Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador.
Entonces Jesús concluyó:
–Pues bien, yo les aseguro que este bajó a su casa justificado y aquel no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Oración del pobre
Vengo ante ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa,
con la fe puesta en tu amor,
que tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón, 
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas, 
quiero llenarme de ti.
Que tu Espíritu, Señor, 
abrase todo mi ser;
hazme dócil a tu voz, 
transforma mi vida entera;
hazme dócil a tu voz, 
transforma mi vida entera.


Oración

Querido Dios, gracias por estar muy cerca de nosotros y por escuchar siempre nuestras oraciones; enséñanos a ser más humildes y sencillos con nuestros hermanos y a reconocerte como nuestro Padre amado. ¡Ven, Señor, a nuestro corazón! Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


Dos arañas

En una ocasión se encontraron dos arañas. 
La primera dijo: 
–Yo en la iglesia, donde tengo mi vivienda, ya no logro vivir. Siempre el toque de las campanas, el órgano y esas predicaciones… Basta, ya no aguanto más. He decidido hacer trasteo. 
La segunda araña le respondió: 
–Me parece muy extraño lo que me dices... También yo vivo en una iglesia y nadie me perturba, tengo un puesto maravilloso 
y tranquilo. 
–¿Acaso dónde vives? –preguntó curiosa la primera araña. 
–¡Vivo en la alcancía de las limosnas!


¡En muchas ocasiones vivimos más preocupados de lo que pasa a nuestro alrededor, que olvidamos lo que sucede en nuestro interior, en nuestro corazón!