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Celebremos el Domingo

25 Agosto 2019


No. 1083 – Vigésimo primer Domingo Ordinario – Ciclo C

Esta semana / Agosto 25

¡El mensaje!


Pasar por la puerta estrecha es una labor bastante difícil. Sin embargo, Jesús nos pide que nos esforcemos para lograrlo. Esfuérzate tú también hoy buscando los valores que te darán una entrada segura por la puerta estrecha del Reino de los Cielos.

San Agustín (Obispo y Doctor de la Iglesia) 

Nació en Tagaste (África) el 13 de noviembre del año 354. Era hijo de Patricio, un pagano rebelde, y de Mónica, una humilde mujer que toda la vida pidió a Dios, con oración y llanto, la conversión de su hijo. Agustín tuvo un hijo llamado Adeodato y se caracterizaba por su gran inteligencia. Aunque le gustaba la vida fácil, los juegos y enamorar a muchas jovencitas, siempre era el número uno en todas las lecciones y por ello es considerado el santo genio de la retórica y de la escritura.

En cierta ocasión escuchó una extraña voz que le decía: “Abre y lee”. Al abrir la Biblia encontró un pasaje de san Pablo que invitaba a dejar los malos hábitos y a ser un hombre de Dios (Rm 13, 13). Desde entonces cambió totalmente de vida y se hizo bautizar por san Ambrosio. Después fue ordenado sacerdote y muy pronto lo nombraron obispo de Hipona. Allí, tenía a la gente encantada con sus magníficos sermones y escritos. Antes de morir, el 28 de agosto del año 430, quiso que todos oráramos como lo hizo él: “Nos has creado para ti, Señor, y nuestro corazón no tiene paz hasta cuando no descanse en ti”.

Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia, para que no se encierre en sí misma en los muros de la indiferencia, sino que sea señal de apertura y pueda ser fermento de la fe universal. Oremos.
  • Por los padres de familia, para que no olviden que la corrección hace parte de la formación integral y sean generadores de buena educación y de buenos ciudadanos.  Oremos.
  • Por nosotros, para que el Señor anime nuestra fe y nos ayude a caminar por esta senda tan difícil pero tan gratificante. Oremos.

Mi mensaje

En la vida nos enfrentamos a diversos tipos de tareas: en la casa nuestros padres nos encomiendan oficios fáciles de hacer y otros más difíciles y lo mismo pasa en la escuela, pues algunos profesores nos dejan tareas más difíciles que otros. Y la vida del cristiano es así, la salvación puede ser difícil si nos alejamos de Cristo, pero puede ser fácil si caminamos junto a Él. La facilidad y la dificultad siempre estarán en nuestra vida, la decisión de cómo actuamos frente a ellas es nuestra.

En el evangelio también Jesús nos quiere decir que Dios salvará a las personas de todo el mundo. Pero la salvación solo se da por un valor importante que debemos cultivar en nuestras familias: la fe. Sin fe en Cristo no puede haber salvación, por ello debemos esforzarnos para que la fe en nuestras vidas y en nuestras familias sea cada día más grande.

Salmo 116

R/. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

  • Que alaben al Señor 
    todas las naciones, 
    que lo aclamen 
    todos los pueblos. 
    R.
  • Porque grande es su amor 
    hacia nosotros 
    y su fidelidad 
    dura por siempre.   
    R.

Lectura del santo evangelio san Lucas (13, 22-30).

Los últimos y los primeros

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó:
–Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?
Jesús le respondió:
–Esfuércense por entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: “¡Señor, ábrenos!”. Pero él les responderá: “No sé quiénes son ustedes”.
Entonces le dirán con insistencia: “Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él replicará: “Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal”. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abrahán, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera.
Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos.


Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Hoy vengo a decirte gracias

Comulgar es compartir 
el destino de Jesús, 
es servir a los hermanos 
y en el medio hacerse luz, 
es entregar nuestra vida 
por los que sufren en cruz.
Comulgar es compartir 
el destino de Jesús.


Oración

Señor, que tu Palabra nos anime a elegir la puerta estrecha, de tal forma que podamos experimentar en nuestras vidas que tu presencia alimenta nuestra fe y así obtengamos cada día la plena confianza de llegar algún día a compartir contigo en el banquete eterno de tu Reino.  Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡Los ojos!

Un día un fotógrafo se acercó a la Madre Teresa de Calcuta para fotografiarle los ojos. Antes de retratarla le dijo: 
–Madre, permítame una impertinencia. Usted tiene el rostro marcado tan profundamente por el paso del tiempo, pero tiene los ojos más felices que yo he encontrado, ¿por qué?
La Madre Teresa sonrió y respondió: 
–Mis ojos son felices porque mis manos han enjugado muchas lágrimas.


El ejemplo de la Madre Teresa nos enseña que para entrar por la puerta estrecha debemos realizar obras llenas de bondad.