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Celebremos el Domingo

28 Julio 2019


No. 1079 – Decimoséptimo Domingo Ordinario – Ciclo C

Esta semana / Julio 28

¡El mensaje!


Jesús hoy nos ha enseñado a orar y nos manifiesta la importancia que la oración tiene en nuestras vidas. Observando atentamente las imágenes, busca la forma de ubicar correctamente sus nombres dentro del crucigrama. Al final, con las letras que queden en las casillas de colores podrás leer una invitación que Jesús cariñosamente te hace en este día.

San Ignacio de Loyola  (Presbítero) 

ñigo López, como se llamaba san Ignacio antes de su conversión, nació en el castillo de Loyola (Azpeitia-España) en 1491. Fue el último de los 13 hijos de Beltrán Ibáñez y doña Marina Sánchez, una familia noble que le brindó una educación caballeresca propia de sus raíces. Mientras defendía el castillo de Pamplona, atacado por Francisco I de Francia, fue herido gravemente en una pierna y parecía que iba a quedar cojo. 

Durante la larga convalecencia Ignacio se dio cuenta de que Dios lo llamaba a servir a la Iglesia. Por ello, después de su recuperación se dirigió a la universidad de París y allí empezó a reunir en torno a sí un grupo de jóvenes, los cuales, en 1534, hicieron votos de castidad y pobreza y se convirtieron en el primer núcleo de la Compañía de Jesús. Pocos años después, en 1540, el papa Pablo III aprobó la nueva orden de los jesuitas, dedicada principalmente al apostolado de la enseñanza. San Ignacio murió en Roma el 31 de julio de 1556 y fue canonizado por el papa Gregorio XV el 12 de julio de 1622.

Oración de los Fieles

  • Por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que ejerzan su ministerio siempre acompañados por la oración que da confianza en el Señor. Oremos.
  • Por todas las personas que no distinguen el bien del mal, para que puedan encontrar modelos de vida que las estimulen a enamorarse de la vida buena según el Evangelio.Oremos.
  • Por nuestras familias, para que nunca desistan en la oración y con ella puedan cultivar los valores necesarios para vivir unidos en el amor. Oremos.

Mi mensaje

Hoy el evangelio nos da un mensaje cargado de mucho valor para nosotros, porque Jesús nos enseña la gran oración de los cristianos, el Padrenuestro. Esta oración es un regalo para las familias, pues los abuelitos se la enseñaron a tus papitos y ellos a ti. Es una oración que une a la familia, porque nos enseña que todos tenemos un Padre que nos ama y que nos une en el amor.

Una de las características más importantes de nuestro Padre del cielo es la bondad. Dios es un Padre bueno que da cosas buenas a sus hijos cuando ellos las piden. Hoy Jesús nos enseña a ser cercanos a Dios y a ser buenos, así como Dios es bueno con nosotros, por ello nos invita a dirigirnos a Dios con absoluta confianza, sabiendo que Él dará siempre cosas maravillosas a sus hijos, porque es un Padre bueno y misericordioso.

Salmo 137

R/. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

  • Te doy gracias, Señor, de todo corazón; 
    delante de los ángeles tañeré para ti, 
    me postraré hacia tu santuario.  
    R.
  • Daré gracias a tu nombre, 
    por tu misericordia y tu lealtad. 
    Cuando te invoqué, me escuchaste, 
    acreciste el valor en mi alma.  
    R.
  • El Señor es sublime, se fija en el humilde, 
    y de lejos conoce al soberbio. 
    Cuando camino entre peligros, 
    me conservas la vida; 
    extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo.  
    R.

Lectura del santo evangelio san Lucas (11, 1-13).

Pidan y se les dará

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
–Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
Entonces Jesús les dijo:
–Cuando oren, digan: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.
Los discípulos estaban felices y decían:
–Qué oración tan hermosa, nunca habíamos escuchado algo semejante.
También les dijo:
–Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: “Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Pero él le responde desde dentro: “No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados”. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.
Luego Jesús continuó su enseñanza:
–Así también les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre.
Y para finalizar, Jesús les dijo:
–¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado le dé una serpiente? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?


Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Hoy vengo a decirte gracias

Hoy vengo a decirte gracias,
gracias por todo, Señor. 
Hoy vengo a decirte gracias, 
gracias por todo, Señor. 
Gracias, Señor, por la vida,
gracias, Señor, por tu amor;
gracias, Señor, por mis padres,
gracias por todo, Señor.


Oración

Oh Dios, que escuchas siempre las súplicas que te dirigimos, aumenta nuestra fe para que nos acerquemos cada vez más a ti con la misma confianza que tiene un hijo con su padre, quien lo acoge con amor incondicional.  Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡Los canónigos!

En una antigua catedral inglesa, los canónigos estaban reunidos para la acostumbrada oración, el rezo del Breviario. De improviso estalla un huracán violento. Los rayos y los relámpagos son más y más rápidos. 
Un escalofrío se percibe en los bancos donde están sentados los canónigos. También el decano está más asustado que nunca. Entonces hace una señal con la mano y dice: 
–Suspendamos el rezo del Breviario, hermanos, y hagamos un poco de oración.


No permitas, que por costumbre, la oración pierda su verdadero sentido y se te pueda volver algo repetitivo y monótono.