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Celebremos el Domingo

14 Julio 2019


No. 1077 – Decimoquinto Domingo Ordinario – Ciclo C

Esta semana / Julio 14

¡El mensaje!


El samaritano dejó hospedado al hombre que había encontrado golpeado en el camino y le dijo al dueño que le pagaría todo lo que se invirtiera en él hasta su regreso. El samaritano duró nueve días en regresar y el dueño del hospedaje gastó quince denarios cada tres días. Si deseas saber cuánto fue el gasto diario, mira la tabla y usando los números del 1 al 9, sin repetir ninguno, organízalos de tal forma que sumando de a tres días, en cualquier dirección, el resultado 
sea siempre 15.

San León IV (Papa) 

León es de origen romano, posiblemente era de familia bárbara. Cuando era joven decidió ingresar al monasterio de San Marino, que pertenecía a los benedictinos. Allí vivió hasta que el papa Gregorio IV le pidió que trabajara con él en la Curia Romana. Luego el papa Sergio II lo ordenó sacerdote y le otorgó el título de cardenal. En el año 847, a la muerte de Sergio II, fue elegido Papa. 
León fue el cuarto Papa con este nombre, por eso será conocido como León IV. Él hizo grandes obras para Roma, la cual estaba siendo amenazada por un grupo llamado los sarracenos que querían destruirla, así que León IV mandó a construir un muro llamado el Muro leonino, el cual sirvió como defensa ante los sarracenos. También fue un Papa que vivió muchos momentos difíciles, porque otros obispos lo calumniaban y querían quitarlo a la fuerza del papado. El papa León dispuso que los sacerdotes debían ser preparados y por ello no se admitía a las órdenes sagradas a aquellos que no habían estudiado. León IV murió en el año 855, después de una discusión con un obispo llamado Hincmaro, quien lo difamaba constantemente.

Oración de los Fieles

  • Por nuestra comunidad, para que escuche la Palabra de Dios, la mantenga viva en su corazón y la ponga en práctica con las obras que a Dios le agradan.  Oremos.
  • Por los doctores y enfermeros, para que, a ejemplo del buen samaritano, ejerzan su vocación diligentemente y con cariño. Oremos.
  • Por los padres de familia, para que enseñen a los niños el valor de la solidaridad con los más necesitados, así como lo enseñó Jesús.  Oremos.

Mi mensaje

En ocasiones vemos por la calle personas que piden dinero o que no tienen nada con qué vivir. En otras ocasiones vamos a la escuela y hay compañeros que olvidaron un cuaderno o un lápiz para realizar las actividades de la clase. Ante estas pequeñas dificultades nosotros debemos actuar como Jesús nos enseña hoy, siendo buenos con quienes pasan dificultades, esa es la razón de ser de un buen cristiano.

El evangelio también nos enseña que la indiferencia es un problema que debemos sacar de nuestras vidas, por ello nos recuerda que no podemos ser envidiosos con los demás ni tampoco orgullos o creernos más que otras personas. El único camino para seguir a Jesús es ayudando a las demás personas en cada una de sus necesidades y preocuparnos por su salud, su bienestar y su tranquilidad.

Salmo 68

R/.  Escúchanos, Señor, porque eres bueno

  • A ti, Señor, elevo mi plegaria, 
    ven en mi ayuda pronto; 
    escúchame conforme a tu clemencia, 
    Dios fiel en el socorro. 
    Escúchame, Señor, pues eres bueno 
    y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.   
    R.
  • Mírame enfermo y afligido; 
    defiéndeme y ayúdame, Dios mío. 
    En mi cantar exaltaré tu nombre, 
    proclamaré tu gloria, agradecido.   
    R.
  • Se alegrarán al verlo los que sufren; 
    quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, 
    porque el Señor jamás desoye al pobre 
    ni olvida al que se encuentra encadenado. 
    R.

Lectura del santo evangelio san Lucas (10, 25-37).

¿Quién es mi prójimo?

Un doctor de la ley se presentó ante Jesús para ponerlo a prueba y le preguntó:
–Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?
Jesús le dijo:
–¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?
El doctor de la ley contestó:
–Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo.
Jesús le dijo:
–Has contestado bien; si haces eso, vivirás.
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús:
–¿Y quién es mi prójimo?
Jesús le dijo:
–Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Pasó por allí un sacerdote y un levita, pero no le prestaron ayuda. En cambio, un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño de la casa y le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso”.
Terminada la historia, Jesús le preguntó al doctor de la ley:
–¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?
El doctor de la ley le respondió:
–El que tuvo compasión de él.
Entonces Jesús le dijo:
–Anda y haz tú lo mismo.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Cristo te necesita para amar
/Cristo te necesita 
para amar, para amar,
Cristo te necesita para amar/.
/No te importen las razas 
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos 
y haz el bien/.


Oración

Oh Dios, tú que eres bueno con todas las personas, ayúdanos para que nosotros también seamos buenos con nuestros hermanos necesitados, no importa cómo vistan o como piensen, sino que actuemos movidos por tu amor.  Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡El rabino!

Hubo un rabino (el ministro del culto hebreo) que cada viernes desa­parecía durante algunas horas. Los fieles, curiosos, quisieron saber adónde iba. Entonces decidieron que un espía lo siguiera, pues pensaban que tal vez se retiraba para orar y encontrarse así con el Todopoderoso. 
En realidad, el rabino se disfrazaba de campesino y entraba en la casa de una mujer paralizada. La atendía y le preparaba el almuerzo para el sábado. Cuando el espía regresó, los fieles preguntaron: 
–Entonces, ¿adónde se fue el rabino? ¿Subió al cielo para encontrarse con Dios? 
El espía respondió: 
–No, ¡ha ido mucho más alto!


¡Quien ama llega a la cima, porque se familiariza con Dios, que es amor!