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Celebremos el Domingo

07 Julio 2019


No. 1076 – Decimocuarto Domingo Ordinario – Ciclo C

Esta semana / Julio 07

¡El mensaje!


El evangelio de hoy nos ha mencionado que Jesús envió a sus discípulos de dos en dos; sin embargo, cuando los discípulos regresaron solo volvieron setenta, pues parece que dos se han perdido por el camino. Ayúdales a volver pronto donde Jesús y así puedan contarle todo lo que han hecho.

San Benito (Abad) 

Nació en Nursia (Italia) alrededor del año 470. Sus padres tuvieron la oportunidad de brindarle a él y a su hermana, santa Escolástica, una excelente educación. Desde muy joven decidió agradar solo a Dios, por ello dejó todas sus cosas y se fue a vivir en soledad al bosque. Un día le vino una fuerte tentación contra la castidad y decidió vencerla tirándose entre abrojos llenos de espinas con el fin de causarse muchas heridas físicas. 
Aunque tenía el aspecto de una fiera, la gente le gustaba ir a la cueva donde vivía a escuchar sus consejos. Benito fundó doce monasterios, en los cuales el lema era “Ora et labora”, es decir, “Ora y trabaja”. Es muy recordado por todos los milagros que hizo durante su vida. Una vez, por ejemplo, restauró con su bendición un jarrón que se le había partido a una humilde señora; en otra ocasión, con su bendición, se logró remover una enorme roca que impedía la construcción de un monasterio y un día evitó que un muro, que caía sobre un monje, le causara alguna herida. Benito sabía la fecha exacta en que alguien iba a morir, por ello pudo predecir la muerte de muchas personas, incluso su propia muerte, la cual se dio el día 21 de marzo del año 547.

Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia y sus ministros, en cabeza del Papa, para que no olviden el llamado misionero que les ha hecho el Señor y puedan cumplir diligentemente su misión y su vocación. Oremos.
  • Por las personas que dan testimonio de su fe en diferentes lugares, para que el Señor los anime siempre a mantenerse firmes en su misión.  Oremos.
  • Por los niños que hemos asistido a misa, para que al escuchar la Palabra de Dios comprendamos que lo importante es dar testimonio de nuestra fe Oremos.

Mi mensaje

Jesús no quiso realizar su misión solo, sino que pidió ayuda a sus amigos, los discípulos y los apóstoles. La misión de Jesús siempre se realiza en comunidad, por ello los envía de dos en dos y les recomienda poner en primer lugar la oración “al dueño de la mies”, es decir a Dios, para que Él siga llamando a muchas personas a proclamar el Evangelio, especialmente en esta época, cuando se usan los medios para alejar a las personas del camino de Dios.
A nosotros no nos gusta estar solos, nos gusta compartir momentos alegres con nuestros amiguitos, jugar, reír. Así debe ser nuestra misión, compartir la alegría de ser un amigo de Jesús con nuestros amigos de la escuela, con nuestros papás, con nuestros abuelos. Nuestra misión como niños cristianos es mostrar esa alegría de tener un amigo llamado Jesús.

Salmo 65

R/. Las obras del Señor son admirables.

  • Que aclame al Señor toda la tierra; 
    celebremos su gloria y su poder, 
    cantemos un himno de alabanza, 
    digamos al Señor: “Tu obra es admirable”.   
    R.
  • Que se postre ante ti la tierra entera
    y celebre con cánticos tu nombre.
    Admiremos las obras del Señor,
    los prodigios que ha hecho por los hombres.  
    R.
  • Él transformó el mar Rojo en tierra firme
    y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. 
    Llenémonos por eso de gozo y gratitud: 
    el Señor es eterno y poderoso.  
    R.

Lectura del santo evangelio san Lucas (10, 1-12.17-20).

Que la paz reine en esta casa

Jesús escogió a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo:
–La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.
Y Jesús les dijo también:
–Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: “Que la paz reine en esta casa”. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes, se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: “Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios”.
Entonces uno de los discípulos preguntó:
–Señor, y si entramos en una ciudad y somos rechazados?
Y Jesús les respondió:
–Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: “Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca”.
Y continuó Jesús:
–Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad.
Después de cumplir la misión, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús:
–Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
Él les contestó:
–Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les someten. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Mensajero de paz 
/Es hermoso ver bajar de la montaña
los pies del mensajero de la paz/.
1. El Señor eligió a sus discípulos,
los mandó de dos en dos.
2. Los mandó a las ciudades
y lugares donde iba a ir Él.


Oración

Padre de amor y misericordia, te pedimos por las personas que dan a conocer tu Palabra en el mundo, para que las ayudes siempre a ser fuertes en esta misión que les has encomendado y a permanecer fieles, sabiendo que tú las consuelas.   Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡Cuatro personas!

En una ocasión, en un país lejano vivían cuatro personas que se llamaban Cada Uno, Alguien, Cada Cual y Ninguno. 
Cuando había que realizar algún trabajo, Cada Uno estaba convencido de que Alguien lo haría. 
Alguien habría debido hacerlo, pero Ninguno lo hacía. 
Todo terminó cuando Cada Cual culpó a Alguien, porque Ninguno hacía lo que Cada Uno habría debido hacer.


¡La misión que nos encomienda Jesús debemos realizarla con la mejor actitud posible, sin excusas ni pretextos!