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Celebremos el Domingo

26 Mayo 2019


No. 1070 – Sexto Domingo de Pascua – Ciclo C

Esta semana / Mayo 26

¡El mensaje!


Unos pescadores, después de una noche de trabajo sin fortuna, le hicieron caso a Jesús de echar las redes a la derecha y cogieron tantos peces que casi no podían sacar las redes del agua. Un curioso pez también se acercó al lugar, pero los pescadores solo lo contemplaron un rato y luego dejaron que se fuera tranquilo. Si unes los puntos del 1 al 33 podrás saber quién se paseaba hoy en la orilla con deseos de conocer a Jesús.

San Felipe Neri (Sacerdote) 

Felipe nació en Florencia (Italia) el 21 de julio de 1515 y fue educado piadosamente por sus padres y por los dominicos. Por ser vivaz y alegre mereció el apelativo de “Felipito el bueno”. A los 24 años decidió vender todo lo que tenía, menos la Biblia, y repartir el dinero entre los pobres. Luego, para socorrer a los más necesitados, salía a mendigar por las calles. Una vez un tipo, sintiéndose importunado, le dio una bofetada. Y san Felipe le respondió: “La bofetada es para mí, ahora sí deme algo para mis muchachos”. 
Felipe fue ordenado a los 36 años y poco después fundó el Oratorio, congregación de sacerdotes dedicada especialmente a la educación de los jóvenes. Poseía el secreto de la simpatía y de la amistad, por ello todos acudían a confesarse con él. En el lecho de muerte se sintió en culpa al pensar que él estaba en una cama suave y limpia, mientras Cristo murió clavado en la cruz. Murió el 26 de mayo de 1595 y fue canonizado el 12 de marzo de 1622 por el papa Gregorio XV.

Oración de los Fieles

  • Por todos los niños, para que sean formados por sus padres en la fe, la esperanza y la caridad, y crezcan en edad, sabiduría y bondad ante Dios.   Oremos.
  •  Por nuestra comunidad parroquial, para que se viva un ambiente de humildad, solidaridad y tolerancia y así expresemos el amor que Dios tiene por nosotros.  Oremos.
  • Por quienes participamos en esta misa, para que al sentirnos amados por Dios podamos ser más comprensivos con las personas que nos rodean.  Oremos.

Mi mensaje

La Palabra de Dios solo puede entrar en nuestra vida y transformarla si en cada uno de nosotros existe y habita el amor. Así como el agua cambia de estado líquido a gaseoso  a cien grados centígrados, así también el amor puede cambiarnos y transformarnos en mejores personas si lo ponemos en práctica; de lo contrario, seguiremos indiferentes, desinteresados, distantes y, por ende, desconociendo la presencia de Dios y su mensaje que se nos da por medio de su Palabra.

Escuchar significa estar en medio de muchos sonidos pero ser capaz de seleccionar uno de tantos; es tener la mente y el corazón disponibles para recibir un mensaje. Supongamos que en tu salón de clase el profesor está explicando un tema y algunos compañeros están haciendo ruido, pero si logras comprender con claridad lo que el profesor explicó es porque querías escuchar el mensaje que te iba a transmitir tu profesor. Escuchar es no dejarnos llenar la mente de falsas ideas que hacen daño a nuestra vida y roban nuestra paz interior.

Salmo 66

R/.   Que te alaben, Señor, todos los pueblos de la tierra.

  • Ten piedad de nosotros y bendícenos;
    vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
    Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos
    tu obra salvadora.  
    R.
  • Las naciones con júbilo te canten,
    porque juzgas al mundo con justicia;
    con equidad tú juzgas a los pueblos
    y riges en la tierra a las naciones.   
    R.
  • Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
    que los pueblos te aclamen todos juntos.
    Que nos bendiga Dios
    y que le rinda honor el mundo entero.  
    R.

Lectura del santo evangelio san  Juan (14, 23-29).

La paz, un regalo de Jesús

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
–El que me ama, cumplirá mi Palabra y mi Padre lo amará y haremos en Él nuestra morada.
Y uno de los discípulos preguntó:
–Señor, y ¿qué pasa con aquellos que no escuchan tu Palabra? 
Jesús respondió:
–El que no me ama no cumplirá mis palabras.
En seguida Jesús les dijo:
–La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.
Los discípulos le preguntaron:
–Señor, ¿por qué nos hablas ahora de estas cosas?
Jesús les respondió:
–Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes, pero el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.
Después de esto, también les dijo Jesús:
–La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden.
Sin embargo, Jesús veía que los discípulos estaban muy afligidos. Entonces les dijo:
–Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Obra nueva
/Cristo quiere hacer en mí, 
una obra nueva 
y mi corazón, Él quiere cambiar/. 
Muchos planes tiene Él para mí, 
vida me quiere dar;
basta abrir el corazón, 
que Él hará lo demás. 
/Ven, Espíritu Santo, ven a transformar, 
Ven, Espíritu Santo, con tu amor, ven ya/.


Oración

Te damos gracias, Dios Padre, porque nos envías el Espíritu Santo para que nos ayude a recordar todo lo que tu Hijo Jesús nos enseñó antes de ir al cielo. Concédenos, te pedimos, que podamos ser anunciadores de la paz y del perdón.   Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡Desatando nudos!

En un salón de clases los niños estaban perdiendo la calma y peleaban por muchas cosas. La profesora, para tratar de recuperar la paz, les pidió que tomaran una cuerda e hicieran un nudo por cada ofensa que hubieran cometido contra algún compañero. Los niños aceptaron la propuesta y algunos, casi sin darse cuenta, ya tenían hasta diez nudos. Cuando observaron sus cuerdas, todos quedaron cabizbajos y no se atrevían a mirar a la profesora, porque casi todas las cuerdas estaban llenas de nudos. Después la profesora les preguntó si deseaban desatar los nudos y todos muy alegres respondieron que sí. Entonces les dijo que para poder desatar un nudo tenían que pedirle perdón al compañero que habían ofendido. Cuando vieron que se les iba a ir toda la tarde en esa actividad, comprendieron que evitar el conflicto, las peleas y las malas palabras haría que sus vidas fueran mucho más agradables.


¡Pide al Espíritu Santo que te ayude a conservar la tranquilidad y la paz en todos los momentos de tu vida!