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Celebremos el Domingo

05 Mayo 2019


No. 1067 – Tercer Domingo de Pascua – Ciclo C

Esta semana / Mayo 05

¡El mensaje!


Unos pescadores, después de una noche de trabajo sin fortuna, le hicieron caso a Jesús de echar las redes a la derecha y cogieron tantos peces que casi no podían sacar las redes del agua. Un curioso pez también se acercó al lugar, pero los pescadores solo lo contemplaron un rato y luego dejaron que se fuera tranquilo. Si unes los puntos del 1 al 33 podrás saber quién se paseaba hoy en la orilla con deseos de conocer a Jesús.

San Pacomio (Abad) 

Pacomio nació entre el 292 y el 294 en el seno de una familia campesina pagana que vivía en Sneh, una ciudad que se encuentra al sur de Tebas (Egipto). A los 19 años, siendo militar, el ejército del emperador Maximiliano lo reclutó y lo llevó a la cárcel. Allí tuvo su primer contacto con los cristianos, algo muy importante para su vida, porque se dio cuenta cómo ellos expresaban su amor a Dios llevando comida a los prisioneros. 
Al salir de la cárcel, Pacomio sintió una fuerte invitación de Dios a consagrar su vida al servicio de los hombres. Con la ayuda del obispo de Alejandría, Pacomio se fue a vivir siete años en la vida anacoreta, pero un día, mientras oraba en una aldea abandonada cerca al río Nilo, escuchó que el Señor le pedía que fundara un monasterio en ese lugar. Pacomio inició la construcción de su primer monasterio y fueron tantos los hombres y mujeres que desearon seguirlo, que tuvo que fundar muchos más. Se dice que las normas de vida de sus monasterios Pacomio las recibió de un ángel que vino del cielo. Murió el 9 de mayo del año 346 a causa de una gran peste que azotó a toda la región.

Oración de los Fieles

  • Para que los niños que viven tristes a causa de la pobreza sean guiados por el Espíritu de Dios y encuentren una mano amiga que les devuelva la felicidad.  Oremos.
  • Para que durante el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, podamos reconocer y valorar el sacrificio que nuestra tierna mamá hace a diario por nosotros.  Oremos.
  • Para que los que dirigen nuestro país sean guiados por la sabiduría de Dios, den cumplimiento a sus promesas y promuevan el desarrollo de todos.  Oremos.

Mi mensaje

En el evangelio hoy Jesús nos recuerda el motivo de su aparición a los discípulos. Él ya ha resucitado y se presenta a ellos en medio de sus actividades cotidianas para interrogarles sobre el amor y la disponibilidad para apacentar su rebaño, es decir, para anunciar al mundo su resurrección por medio de la Palabra. 

Para anunciar a Jesús debemos estar convencidos y tener plena confianza en Él. No podemos dudar de su existencia. Por eso Jesús le pregunta a Simón si lo ama, pues solo cuando estamos seguros de que lo amamos podremos estar dispuestos a dar testimonio con nuestro actuar, sin importar el rechazo, porque tenemos la seguridad de que la recompensa será grande. Con Jesús en nuestras vidas “la pesca será abundante”, es decir, recibiremos muchas bendiciones y nuestra vida estará iluminada y protegida siempre por Él.

Salmo 29

R/.  Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

  • Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo,
    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.   
    R.
  • Alaben al Señor quienes lo aman,
    den gracias a su nombre santo;
    su cólera dura un instante,
    su bondad, de por vida;
    al atardecer nos visita el llanto;
    por la mañana, el júbilo.   
    R.
  • Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. 
    Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, 
    te daré gracias por siempre. 
    R.

Lectura del santo evangelio san  Juan (20, 19-31).

“Apacienta mis ovejas”

Un día estaban juntos Simón Pedro, Tomás, Natanael, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos junto al lago de Tiberíades. Simón Pedro les dijo: –Voy a pescar.
Ellos le respondieron: –También nosotros vamos contigo.
Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada. Estaba amaneciendo, cuando Jesús resucitado se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo:
–Muchachos, ¿han pescado algo?
Ellos contestaron: –No.
Entonces Él les dijo: –Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces.
Así lo hicieron y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados. Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: –Es el Señor.
Tan pronto como llegaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: –Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. 
Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
Él le contestó: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
Jesús le dijo: –Apacienta mis corderos.
Por segunda vez le preguntó: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Él le respondió: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
Jesús le dijo: –Pastorea mis ovejas.
Por tercera vez le preguntó: –Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó:
–Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero.
Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
Después le dijo: –Sígueme.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Vaso nuevo
Gracias quiero darte, por amarme,
gracias quiero darte yo a ti, Señor.
Hoy soy feliz, porque te conocí,
gracias por amarme a mí también.

Yo quiero ser, Señor amado,
como el barro en manos del alfarero;
toma mi vida, hazla de nuevo,
yo quiero ser un vaso nuevo.


Oración

Te pedimos, Dios todopoderoso, que aumentes nuestra fe y confianza en tu Hijo Jesús, para que escuchemos con atención su Palabra que nos invita a velar por el bienestar de nuestros hermanos como prueba del amor sincero que a Él le manifestamos.  Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡El viejo sordo!

Un anciano muy rico y muy sordo tenía un empleado de malos modales. Un día su criado, al entregarle las pantuflas, pensando que no lo escuchaba, le dijo en voz alta: 
–Entonces, viejo chocho, ¿dónde estuviste perdiendo el tiempo? 
El anciano respondió: 
–Fui al centro y encontré un negocio donde compré el último modelo de aparato acústico. Entonces, como puedes ver, yo estoy recuperando mi oído, pero lamentablemente tú vas a perder tu trabajo, porque quedas despedido de inmediato. 


¡El respeto y la obediencia siempre pagan bien!