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Celebremos el Domingo

19 Abril 2019


No. 1063 – Viernes Santo – Ciclo C

Esta semana / Abril 19

Significados liturgicos


Hoy no se celebra la misa, como los otros días. En su lugar, se hace una celebración de la Pasión del Señor. Veamos algunas indicaciones que nos ayudarán a entender su significado:
La hora: La ceremonia se realiza generalmente hacia las tres de la tarde, porque, según la narración de los evangelios, a esa hora murió Jesús.
El color: Toda la liturgia de hoy está revestida por el color rojo púrpura, puesto que es un color de Rey vencedor y triunfante, aunque también significa martirio.
El altar: Al inicio de la liturgia de la Pasión, el altar está completamente desnudo, como manifestación de dolor, despojo y sacrificio. Debe estar libre de adornos, como manteles, flores, velas, etc.
La postración: El celebrante, revestido de color rojo, inicia la celebración litúrgica postrándose rostro en tierra, mientras los feligreses oran en silencio durante algún tiempo. La postración es un acto propio de este día que significa humillación, humildad de la creatura ante su creador.

Una visita a Jesús

Después de la celebración eucarística, se lleva la reserva a un sitio especial para adorarla en comunidad. En el día en que Jesús nos da ejemplo de entrega y servicio, te sugerimos orar por quienes han decidido entregar su vida a Jesús como sacerdotes, religiosos o laicos consagrados:
Por los sacerdotes…
Amigo Jesús, en esta tarde te pido que bendigas y santifiques a los sacerdotes, especialmente a los que han estado más cerca de mí, como el párroco, el sacerdote que me bautizó o el que me dio por primera vez la sagrada Comunión. Ayúdalos en sus dificultades, fortalécelos ante las tentaciones y aumenta en ellos el amor hacia ti, para que sean fieles a su vocación sacerdotal y nunca se alejen de ti. Amén.
Por los religiosos y religiosas…
Amigo Jesús, muchos hombres y mujeres han decidido consagrarse plenamente a ti, viviendo tu mismo estilo de vida. Ellos son los religiosos y religiosas que viven en comunidades, quizá en un convento o en un monasterio. No fueron ellos quienes te eligieron, sino que fuiste tú quien los llamaste. Ayúdalos a ser testigos de tu amor, a vivir unidos a ti y entre ellos, como verdaderos hermanos y hermanas. Amén.
Por los laicos consagrados…
Amigo Jesús, algunas personas viven la consagración en medio de sus ambientes, siendo solteros o casados y sin dejar su profesión u oficio que desempeñan en la sociedad. Te pido por ellos para que sean luz que ilumine a la sociedad y sal que dé sabor y sentido a nuestra vida en el mundo. Oh buen Jesús, haz que, como ellos, muchas personas sientan el deseo de abrir para ti las puertas de su corazón. Amén.

Oración de los Fieles

  • Por la santa Iglesia, para que a través de la obra de evangelización, especialmente en los países en los que la presencia cristiana es escasa, se esfuerce para que a todo hombre le llegue el anuncio de misericordia del Evangelio Oremos.
  • Por los jóvenes en búsqueda y por los que han perdido el sentido verdadero de la vida, para que en la oración descubran el designio que Dios tiene sobre ellos y encuentren en Él la fuerza para seguirlo con fidelidad  Oremos.  
  • Por todos nosotros, para que, iluminados por la Palabra de Dios, aprendamos a poner la confianza solo en el Señor, y llenarnos de su amor para demostrarlo a los demás, especialmente a los más necesitados, Oremos.

Mi mensaje

Amor: Cuando existe verdadero amor, es más fácil resolver las dificultades de cada día. “Ama y haz lo que quieras”, decía san Agustín. Dios amó tanto al mundo y por eso envió a su propio Hijo para salvarnos entregando su vida en la cruz. ¡Es hermosa la vida si hay amor!

Lectura del santo evangelio según san Juan (18, 1–19, 42).

El guion del siguiente Evangelio, sobre el Lavatorio de los pies, puede ser representado por los niños. Para tal fin se necesitan 14 personajes: un narrador, Jesús, Pedro y los otros once apóstoles.

En tus manos encomiendo mi espíritu

Después de la última cena, Jesús fue con sus discípulos al monte de los Olivos. Era la hora del encuentro con Judas Iscariote. Cuando este se acercaba con un batallón de soldados y guardias, Jesús se adelantó y dijo:
–¿A quién buscan?
Ellos respondieron:
–A Jesús, el nazareno.
Y Jesús les dijo:
–Yo soy.
Entonces los soldados lo ataron y lo llevaron ante Anás para ser juzgado. Simón Pedro y otro discípulo lo iban siguiendo. Mientras Pedro esperaba en el patio, la portera, los criados y los guardias le preguntaban:
–¿No eres tú también uno de los discípulos de Jesús?
Pero Pedro decía:
–No conozco a ese hombre ni sé de qué me están hablando.
Muy de mañana salieron de la casa de Anás con Jesús para llevarlo ante Pilato, quien les preguntó:
–¿De qué acusan a este hombre?
Ellos respondieron:
–Si este no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído.
Entonces Pilato, dirigiéndose a Jesús, le preguntó:
–¿Eres tú el rey de los judíos?
Y Jesús respondió:
–Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores no me habrían dejado caer en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Como Pilato no encontraba ninguna culpa en Jesús, quiso dejarlo libre, pero el pueblo gritaba cada vez más alborotado:
–¡No, a ese no! ¡Suéltanos a Barrabás!
Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados tejieron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura y le daban bofetadas. Cuando los sumos sacerdotes y sus servidores vieron a Jesús, gritaron:
–¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
Tomaron entonces a Jesús, le cargaron una pesada cruz y salieron hacia el sitio llamado “la Calavera”, donde lo crucificaron, en medio de dos ladrones.
Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
–Mujer, ahí está tu hijo.
Luego dijo al discípulo:
–Ahí está tu madre.
Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con Él.
Después de esto, Jesús dijo:
–Tengo sed.
Los soldados sujetaron una esponja empapada de vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
–Todo está cumplido.
E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Todos se arrodillan y hacen un momento de silencio.
Puesto que el sábado era día muy solemne, los judíos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y bajaran los cuerpos de la cruz. Como Jesús ya había muerto, uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Llegó también Nicodemo, tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con aromas. Había cerca un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía, y allí pusieron a Jesús.


Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Oración

Querido Jesús: hoy que  recordamos el amor que nos diste en la cruz, quiero pedirte que conserves mi corazón siempre dispuesto a seguirte con disponibilidad y alegría. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡El conferencista y el físico!

En una ocasión un joven conferencista pasaba por un período de crisis espiritual, porque le parecía que nadie apreciaba lo que decía. Por casualidad pasó frente a una iglesia y entró en ella como por instinto. En la iglesia vio a un célebre profesor de física y matemáticas que se encontraba orando. Cuando el profesor salió, el joven le preguntó: 
–Profesor, ¿es posible ser tan grande como es usted y rezar todavía? 
El profesor le respondió: 
–Hijo, yo soy grande solamente 
cuando rezo. 


¡Jesús, desde la cruz, nos enseña que el hombre para elevarse, tiene que humillarse!