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Celebremos el Domingo

18 Abril 2019


No. 1062 – Jueves Santo – Ciclo C

Esta semana / Abril 18

¡El mensaje!


Este es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este es el Cáliz de la nueva alianza establecida por mi Sangre. Cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.

Una visita a Jesús

Después de la celebración eucarística, se lleva la reserva a un sitio especial para adorarla en comunidad. En el día en que Jesús nos da ejemplo de entrega y servicio, te sugerimos orar por quienes han decidido entregar su vida a Jesús como sacerdotes, religiosos o laicos consagrados:
Por los sacerdotes…
Amigo Jesús, en esta tarde te pido que bendigas y santifiques a los sacerdotes, especialmente a los que han estado más cerca de mí, como el párroco, el sacerdote que me bautizó o el que me dio por primera vez la sagrada Comunión. Ayúdalos en sus dificultades, fortalécelos ante las tentaciones y aumenta en ellos el amor hacia ti, para que sean fieles a su vocación sacerdotal y nunca se alejen de ti. Amén.
Por los religiosos y religiosas…
Amigo Jesús, muchos hombres y mujeres han decidido consagrarse plenamente a ti, viviendo tu mismo estilo de vida. Ellos son los religiosos y religiosas que viven en comunidades, quizá en un convento o en un monasterio. No fueron ellos quienes te eligieron, sino que fuiste tú quien los llamaste. Ayúdalos a ser testigos de tu amor, a vivir unidos a ti y entre ellos, como verdaderos hermanos y hermanas. Amén.
Por los laicos consagrados…
Amigo Jesús, algunas personas viven la consagración en medio de sus ambientes, siendo solteros o casados y sin dejar su profesión u oficio que desempeñan en la sociedad. Te pido por ellos para que sean luz que ilumine a la sociedad y sal que dé sabor y sentido a nuestra vida en el mundo. Oh buen Jesús, haz que, como ellos, muchas personas sientan el deseo de abrir para ti las puertas de su corazón. Amén.

Oración de los Fieles

  • Por la santa Iglesia, para que a través de la obra de evangelización, especialmente en los países en los que la presencia cristiana es escasa, se esfuerce para que a todo hombre le llegue el anuncio de misericordia del Evangelio Oremos.
  • Por los jóvenes en búsqueda y por los que han perdido el sentido verdadero de la vida, para que en la oración descubran el designio que Dios tiene sobre ellos y encuentren en Él la fuerza para seguirlo con fidelidad  Oremos.  
  • Por todos nosotros, para que, iluminados por la Palabra de Dios, aprendamos a poner la confianza solo en el Señor, y llenarnos de su amor para demostrarlo a los demás, especialmente a los más necesitados, Oremos.

Mi mensaje

La celebración de esta tarde es muy especial y rica de significado para nuestra vida cristiana. Por eso el evangelio de hoy nos recuerda la Última Cena en la cual Jesús instituyó los sacramentos de la Eucaristía y del sacerdocio y nos dejó el gran mandamiento del amor:
La Eucaristía: Jesús celebra con sus discípulos la Pascua en la cual comparte y come el pan y el vino y les manda que sigan haciendo esto en memoria suya. El pan y el vino consagrados por el sacerdote, se convierten en cuerpo y sangre de Cristo.
El sacerdocio: Jesús quiere que celebremos la Eucaristía y para ello instituye el orden del sacerdocio, porque solo el sacerdote u obispo pueden consagrar el pan y el vino haciendo las veces de Jesucristo aquí en la tierra.
El mandamiento del amor. Jesús pide que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado. El amor de Jesús por sus amigos es tan grande que lo llevó a hacerse servidor de ellos. Así lo demuestra con el hermoso signo del lavatorio de los pies a sus discípulos y con la entrega voluntaria al sacrificio de la muerte por nuestra salvación.

Salmo 115

R/. Gracias, Señor, por tu sangre que nos salva.

  • ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha hecho?
    Alzaré la copa de la salvación,
    invocando su nombre. 
    R.
  • Mucho le cuesta al Señor
    la muerte de sus fieles.
    Señor, yo soy tu siervo,
    hijo de tu esclava;
    rompiste mis cadenas.  
    R.
  • Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
    invocando tu nombre, Señor.
    Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo.  
    R.

Lectura del santo evangelio según san Juan (13, 1-15)

El guion del siguiente Evangelio, sobre el Lavatorio de los pies, puede ser representado por los niños. Para tal fin se necesitan 14 personajes: un narrador, Jesús, Pedro y los otros once apóstoles.

¡Amó a sus discípulos hasta el extremo!

La fiesta de la Pascua estaba cerca. Jesús sabía que la hora de pasar de este mundo al Padre había llegado. Era el momento de mostrar a sus discípulos, que estaban en el mundo, que su amor por ellos no tenía límites, que era un amor hasta el extremo.
Todo estaba preparado para que Jesús compartiera con sus discípulos aquella cena, que sería la última, porque ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de traicionar a su Maestro.
Jesús sabía que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas; y sabía también que había salido de Dios y era la hora de volver a Dios. Por eso se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó; luego echó agua en un platón y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Pero cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo:
–Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?
Jesús le replicó: 
–Mira, Simón, sé que ahora no entiendes esto que estoy haciendo contigo, pero más tarde lo comprenderás. ¡Te lo aseguro!
Entonces Pedro le dijo:
–¡No, Señor! Tú no me lavarás los pies jamás. Eso no hace falta.
Jesús le contestó:
–Simón, si no dejas que te lave los pies, no eres uno de mis discípulos, en adelante nada tendrás que ver conmigo.
Entonces le dijo Simón Pedro:
–Oh, Señor mío, si es así, no solo dejaré que me laves los pies. Lávame también las manos y la cabeza.
Jesús le dijo:
–Recuerda esto, Simón: el que se ha bañado necesita lavarse solamente los pies, porque todo él está limpio. Y, en el caso de ustedes, ya están limpios, aunque no todos.
Claro que Jesús sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ¡No todos están limpios!
Apenas terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, regresó a la mesa y les dijo:
–Amigos, ¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Y ellos respondieron:
–Tal vez ahora no muy bien, pero lo comprenderemos más tarde, como tú lo has dicho, Señor.
Y continuó Jesús:
–Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que acabo de hacer con ustedes.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Un mandamiento nuevo

Un mandamiento nuevo,
nos da el Señor:
que nos amemos todos,
como nos ama Dios.

1. La señal de los cristianos
es amarnos como hermanos.
Quien a sus hermanos no ama,
miente si a Dios dice que ama.
2. Cristo, luz, verdad y vida
al perdón y amor invita.
Perdonemos al hermano,
como Cristo ha perdonado.
3. En la vida y en la muerte,
Dios nos ama para siempre.
De Cristo somos hermanos,
si de veras perdonamos.
4. En trabajos y en fatigas,
Cristo a todos nos anima.
Comulguemos con frecuencia,
para amarnos a conciencia.
5. Nuestra fe no desfallezca,
que el Señor es nuestra fuerza.
Todos coman de esta cena,
que de gracia el alma llena.


Oración

Tú que eres nuestro Señor y Maestro, forma nuestra vida en la fe para que a ejemplo de Simón Pedro seamos lavados de todo lo que nos aleja de ti y así nos preparemos para tu llegada con un corazón limpio y libre de todo mal. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡El jefe y la tortuga

Un empleado que pronto iba a emprender un nuevo trabajo estaba muy perplejo. No sabía cómo iban a acogerlo ni cómo lo iban a tratar. Pero un día tuvo que realizar un viaje con su jefe. De improviso este, mirando el espejo retrovisor, exclamó: 
–¡Oh, no! 
Frenó, guio el automóvil hacia un lado, atravesando cuatro carriles y luego recogió una tortuga que se hallaba en la calle, y la salvó. Volvió a prender el carro y dijo sencillamente: 
–Cuando yo era niño, tenía una tortuga. 
Entonces el joven empleado pensó para sí: 
–¡Estoy en buenas manos!


¡En los pequeños detalles se refleja la grandeza de las personas!

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