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Celebremos el Domingo

07 Abril 2019


No. 1060 – Quinto Domingo de Cuaresma – Ciclo C

Esta semana / Abril 07

¡El mensaje!


Observa atentamente las piedras que la gente llevaba para apedrear a la mujer que había sido sorprendida en adulterio y siguiendo las flechas correctamente, podrás leer una linda frase que Jesús nos recomienda hoy en el evangelio.

San Juan Bautista de la Salle

Juan nació en 1651 en Reims (Francia), en la noble y rica familia de La Salle. Fue un estudiante brillante, quien desde muy joven se dio cuenta de que la educación de los niños más pobres era una obligación de todos, por ello en 1684, después de seis años de sacerdocio, fundó la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle). Con la colaboración de doce voluntarios, abrió escuelas primarias gratuitas, en donde se enseñaba (en la propia lengua) con un método educativo que comprendía la lectura, la escritura, la ortografía, la aritmética, el catecismo y la “religión”. 
Cuando murió, el 7 de abril de 1719, en Rouán, la nueva Congregación contaba ya con doscientos miembros distribuidos en 22 casas. Eran auténticos maestros, dotados de sólida cultura y de las virtudes propias del buen educador. Juan Bautista fue uno de los más iluminados educadores de la Iglesia y el precursor de los métodos modernos en la enseñanza. Fue canonizado en 1900.

Oración de los Fieles

  • Para que la Iglesia, habiendo reflexionado durante la Cuaresma sobre la pasión del Señor, pueda recibir con alegría la resurrección de nuestro salvador. Oremos.
  • Para que las personas que sufren a causa de la soledad puedan experimentar en sus vidas que la paz y el amor de Dios acompañan su caminar.  Oremos.  
  • Para que los gobernantes, confiados a la sabiduría de Dios, velen por la seguridad y la integridad de todos los niños que son maltratados y abandonados. Oremos.

Mi mensaje

En el evangelio de hoy Jesús nos recuerda que no siempre la manera de nosotros proceder ante las faltas de los demás es correcta. La forma como el hombre piensa y actúa es muy diferente a la de Dios. Nosotros vemos la gravedad de las faltas y Dios mira el corazón de cada persona; nosotros queremos hacer justicia con violencia, pero Dios hace justicia con amor, es decir, con perdón. Ante los ojos de Dios todos somos pecadores, esto significa que no tenemos ni el poder ni la capacidad de juzgar por la gravedad de los pecados de las demás personas. Solo Dios, en su amor y misericordia, puede juzgarnos según los sentimientos guardados en nuestro corazón.
La invitación que nos hace el Señor por medio del Evangelio es a reflexionar más sobre nuestro propio actuar, no sobre el de los demás; hoy estamos invitados a hacer justicia con los sentimientos de Dios.

Salmo 125

R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

  • Cuando el Señor cambió la suerte de Sion,
    nos parecía soñar:
    la boca se nos llenaba de risas,
    la lengua de cantares. 
    R.
  • Hasta los gentiles decían:
    “El Señor ha estado grande con ellos”.
    El Señor ha estado grande con nosotros,
    y estamos alegres.  
    R.
  • Que el Señor cambie nuestra suerte,
    como los torrentes del Negueb.
    Los que sembraban con lágrimas
    cosechan entre cantares. 
    R.

Lectura del santo evangelio según san Juan (8, 1-11).

“Tampoco yo te condeno”

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y Él, sentado entre ellos, les enseñaba.
Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola frente a Él, le dijeron:
–Maestro, hemos sorprendido a esta mujer con otro hombre que no es su esposo. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?
Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como ellos insistían en preguntarle, les dijo:
–Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra.
Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo. Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a marcharse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a Él.
Entonces Jesús se enderezó y le preguntó:
–Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?
Ella le contestó:
–Nadie, Señor.
Y Jesús le dijo:
–Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Hoy de nuevo rezaré

Hoy de nuevo rezaré, 
de rodillas me pondré,
de seguro una vez más 
Él me perdone.
Le diré que he fallado,
que pequé, pues soy humano:
de seguro una vez más 
Él me perdone.
/Para un Dios que conoció la tentación,
del amigo la traición,
yo no dudo me perdone, Dios amigo/.


Oración

Oh Dios, que con tu misericordia e infinito amor perdonas nuestras culpas como a la mujer adúltera, haz que podamos reconocer nuestros pecados y no los de los demás, para que así nos dediquemos a eliminar de nuestras vidas todo aquello que nos aleja de ti.  Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡La niñera severa!

Un día Abrahán invitó a almorzar, bajo su tienda de campo, a un pobre mendigo. Mientras rezaba la oración de acción de gracias, el huésped comenzó a blasfemar. Abrahán, indignado, lo expulsó de su tienda. 
Por la noche Dios se le apareció a Abrahán y le dijo: 
–Ese hombre me está maldiciendo desde hace cincuenta años, y sin embargo yo siempre le he dado de comer. ¿Y tú no has sido capaz de soportarlo por solo un almuerzo? 


¡Jesús nos enseña también hoy que no debemos hacer a otras personas aquello que no deseamos que nos hagan a nosotros mismos!

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