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06 Enero 2019


No. 1047 – Epifanía del Señor - Solemnidad – Ciclo C

Esta semana / Enero 06

¡La más luminosa!


Una estrella muy luminosa apareció en el cielo y sirvió de guía a unos curiosos personajes que de inmediato tomaron sus regalos y se fueron en sus camellos a visitar al Niño Jesús. Si deseas saber con qué nombre se conocen a estos simpáticos amigos, descubre de qué colores son las estrellas más numerosas y después lleva a los cuadros de abajo las letras contenidas en estas estrellas, siguiendo su numeración en orden

San Aldo Ermitaño
10 de Enero

San Aldo fue un ermitaño que vivió en Italia probablemente en el siglo octavo después de Cristo, pues no se sabe exactamente ni el lugar ni la fecha de su nacimiento. Un ermitaño es una persona que se retira a vivir sola, en un lugar deshabitado, lejos del ruido del ambiente de la ciudad, para dedicarse a la oración. La soledad exterior en que vive, la colma con la alegre presencia de Dios, con quien está en permanente contacto por medio de la oración.

Según cuenta una antigua tradición, Aldo no habría llevado una vida de ermitaño en sentido estricto, sino que vivía en comunidad con los monjes benedictinos en el monasterio de Bobbio, fundado por san Columbano en el año 614, y apenas durante un tiempo se alejaba para dedicarse a la contemplación y a la oración, pero luego regresaba a la comunidad, a la que ayudaba a crecer con el ejemplo de su vida devota y con la caridad. Aldo fue sepultado en Pavía (Italia), primero en la capilla de San Columbano y después en la basílica de San Miguel.

Oración de los Fieles

  • Por la Iglesia, para que nos ayude con su enseñanza a descubrir a Cristo, luz verdadera que ilumina los diferentes momentos de nuestra vida. Oremos.
  • Por los padres de familia, para que con su ejemplo de vida sean para sus hijos como la estrella que indica el camino que lleva al encuentro con Cristo.  Oremos.
  • Por los niños del mundo, especialmente por los que viven en la extrema pobreza y no tienen posibilidades de ir a la escuela a estudiar.  Oremos.

Mi mensaje

En este día celebramos la Epifanía de Jesús y recordamos así un momento muy importante, porque Jesús se da a conocer como el Salvador de la humanidad, como la luz de los pueblos que vivían en tinieblas. Guiados por una estrella, llegan hasta Belén tres personajes importantes a adorar a Jesús recién nacido; son ellos los reyes magos venidos de Oriente, a quienes identificamos con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Ellos le ofrecieron como regalo a Jesús oro, incienso y mirra.

También hoy Jesús espera que cada uno de nosotros le regalemos el más valioso tesoro, nuestro corazón, lleno de amor, de alegría y fraternidad para entregarlo a nuestros hermanos. Y le pedimos en nuestra oración que proteja a los niños y niñas de nuestra parroquia, a nuestros amigos y compañeros de estudio, que los libre de cualquier forma de maltrato y abuso y que sean respetados sus derechos.

Salmo 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

  • Dios mío, confía tu juicio al rey,
    tu justicia al hijo de reyes,
    para que rija a tu pueblo con justicia,
    a tus humildes con rectitud. 
    R.
  • Que en sus días florezca la justicia 
    y la paz hasta que falte la luna;
    que domine de mar a mar,
    del Gran Río al confín de la tierra. 
    R.
  • Los reyes de Occidente y de las islas
    le ofrecerán sus dones.
    Ante Él se postrarán todos los reyes
    y todas las naciones. 
    R.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (2, 1-12).

Hemos venido a adorarlo

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Entonces unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron:
–¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer?, pues vimos aparecer su estrella y hemos venido a adorarlo.
Cuando el rey Herodes supo esto, se sobresaltó lo mismo que toda la ciudad de Jerusalén. Mandó llamar entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó:
–¿Dónde tiene que nacer el Mesías?
–Ellos le contestaron:
–El Mesías debe nacer en Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles:
–Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño.
Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría y uno de ellos exclamó:
–Miren, la estrella brilla con más resplandor. ¡Seguramente aquí está el niño!
Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Hacia Belén va una burra

Hacia Belén va una burra, rin, rin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eché un remiendo, yo me lo quité;
cargada de chocolate.
Lleva su chocolatera, rin, rin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eché un remiendo, yo me lo quité
su molinillo y su anafre.
María, María, ven acá corriendo,
que el chocolatillo se lo están comiendo.
María, María, ven acá volando,
que el chocolatillo se lo están robando.


Oración

Dios y Padre nuestro, hoy te pedimos que nos muestres el camino para ir al encuentro de tu Hijo Jesús, así como fueron a visitarlo los Reyes Magos; que el mejor regalo que le presentemos sea nuestro corazón sencillo, dispuesto a amar y a perdonar con sinceridad Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡El mejor regalo!

Había un rey que con frecuencia se sentía deprimido y se ponía de muy mal humor. Un día decidió convocar a los magos más brillantes de su reino y les rogó que le buscaran un amuleto o medicina que le devolviera la tranquilidad. Ningún mago lograba encontrar algo que le sirviera al rey, hasta que finalmente se presentó un anciano, maestro de sabiduría, que le dijo: 
–Mi señor, le daré un valioso regalo con una fórmula mágica que voy a hacer imprimir sobre él y, si está usted triste, volverá a encontrar la alegría; si ha perdido los estribos, recobrará la calma. 
Al día siguiente el anciano se presentó ante el rey con una especie de piedra en la cual se había escrito: “Esto también pasará”.


¡El mejor regalo que nos pueden  traer hoy los reyes magos es la tranquilidad!

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