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Celebremos el Domingo

18 Noviembre 2018


No. 1037 – TrigésimoTERCER Domingo Ordinario – Ciclo B

Esta semana / Noviembre 18

La higuera


La higuera está cargada con abundantes frutos que anuncian la llegada del Señor, baja los que ya están maduros y ordena las letras para encontrar aquello que nos pide Jesús que hagamos para lograr la salvación.

Beata Ángeles Lloret y Compañeras
Religiosas (20 de noviembre)

Su verdadero nombre era Francisca y había nacido en la provincia de Alicante, España, el 16 de enero de 1875. Pertenecía al Instituto de Hermanas de la Doctrina Cristiana, fundado por Micaela Grau, en 1880, con el propósito de enseñar la doctrina cristiana a los niños y adultos, pues, según ella, muchos de los males de nuestra sociedad se deben a la falta de instrucción cristiana en todas las clases sociales y en todas las edades.

La beata Ángeles dio testimonio de cómo la gracia de Dios halla su respuesta en el corazón que la acoge con humildad y sencillez. Ella comprendía muy bien que si Dios nos amó primero, también nosotros debemos corresponder a ese amor amándonos unos a otros y, por eso mismo, todos los dones que el Señor nos ha regalado deben ser puestos al servicio del bien común. Tenía mucho talento, un carácter firme y un corazón generoso para ayudar a los demás, sin excluir a nadie. El último trabajo que realizó antes de su martirio fue elaborar los uniformes de aquellos que luego le quitarían la vida. En la persecución contra la Iglesia durante la guerra civil española de 1936, la beata Ángeles fue asesinada el 20 de noviembre junto con 16 compañeras.

Oración de los Fieles

  •  Para que en nuestros hogares reine siempre el amor y nunca falten el respeto y la comprensión mutua entre los esposos y entre los padres y los hijos. Oremos.
  •  Para que los gobernantes de las naciones se solidaricen con el sufrimiento de las personas pobres, que luchan a diario para salir adelante en la vida. Oremos.
  •  Para que la luz del Espíritu Santo ilumine a los sacerdotes, profesores, catequistas y demás personas encargadas de formar y educar a los niños. Oremos.

Mi mensaje

El evangelio de hoy nos habla de un acontecimiento muy importante para nuestra vida cristiana: la llegada de Jesús. Para destacar su grandeza, san Marcos describe la escena valiéndose de signos y señales extraordinarios: la luz del sol se apagará, no brillará la luna, las estrellas del cielo caerán… Son imágenes verdaderamente fantásticas, como de película.

Todo esto no es motivo para alarmarnos, sino para llenarnos de alegría porque cada día Jesús, el Hijo del hombre, llega con gran poder y gloria a nuestra vida, porque quiere caminar a nuestro lado y no dejarnos solos. Es un mensaje que despierta la alegría y la esperanza, porque Dios cuida siempre de nosotros y nunca se olvida de su pueblo, por eso envió a su Hijo Jesús al mundo, para manifestarnos su amor y su cercanía.

Salmo 15

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

  • El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.
  • Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
  • Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13, 24-32).

EL FINAL SE ACERCA

Cierto día Jesús salió del templo en compañía de sus discípulos, quienes estaban admirados por la belleza de la construcción. Por el camino se puso a hablarles de lo que pasaría al final de los días…

–Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá.

Asustado, uno de los discípulos exclamó:

–Es tenebroso todo esto, Señor.

Pero Jesús trató de animarlo diciéndole:

–Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y Él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.

Parecía que los discípulos seguían sin entender las palabras de Jesús. Entonces les dijo:

–Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, es señal de que el verano está muy cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta.

No pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse.

Entonces los discípulos preguntaron:

–Señor, y ¿cuándo sucederá todo esto? 

Y Jesús les respondió: 

–Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre.

Celebrante: Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor, Jesús.

Canto

Alabaré

Alabaré, alabaré, alabaré.
Alabaré, alabaré, a mi Señor/.

1. Juan vio el número de los redimidos
y todos alababan al Señor.
Unos cantaban, otros oraban
y todos alababan al Señor.

2. Todos unidos alegres cantamos
gloria y alabanzas al Señor.
Gloria al Padre, gloria al Hijo
y gloria al Espíritu de amor.


Oración

Dios nuestro, que cuidas con amor a todas las personas que creaste a tu imagen y semejanza, concédenos vivir en armonía y en paz con nuestros hermanos, de tal modo que, reunidos como una familia, esperemos tu venida con alegría en el corazón. Amén.

Complementen la meditación del evangelio de este día compartiendo en familia la siguiente historieta:


¡La señal!

Luego de que una fuerte tormenta destruyera su embarcación, un hombre logró ponerse a salvo en una pequeña isla casi inhabitable. Allí todos los días le pedía a Dios que lo salvara, mientras con gran esfuerzo construía un albergue para protegerse del sol y del frío.

Cierto día, una oleada de viento provocó un incendio que redujo a cenizas el albergue. Ahogado en un mar de lágrimas, el náufrago le reclamaba a Dios:

–¿Por qué Señor, por qué permites que me pase también esto?

En medio de sus lamentos, notó que una embarcación se detenía cerca de la isla y que unos hombres iban a rescatarlo en una chalupa.

–¡Es increíble, cómo hicieron para saber que yo estaba aquí? –dijo el náufrago conmovido.

–Vimos las señales de humo –le respondieron.


¡En cualquier dificultad, recuerda que Dios está cerca y viene a salvarte!

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