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Quiénes Somos

Nuestra misión y visión

El objetivo de su misión es poner en contacto la totalidad del Cristo (sintetizada en el título "Cristo Maestro Camino, Verdad y Vida") con todas las facultades de la persona (mente, corazón y voluntad) mediante la comunicación que se realiza con los medios modernos. La metodología usada incluye la propuesta de toda la experiencia cristiana (dogma, moral y culto) y la presentación de todas las realidades humanas en perspectiva cristiana.

El desarrollo histórico de la misión paulina sigue la evolución de la comunicación. Inicialmente el padre Alberione había adoptado los impresos; después asocia también el cine, la radio, la televisión y los discos. Actualmente los Paulinos, empeñados en la evangelización con los mass-media, se preparan para encarnar el Cristo Maestro Camino Verdad y Vida en la "cultura" creada por la comunicación.

Siguiendo las indicaciones del padre Alberione de "lanzarse siempre hacia adelante", los Paulinos quieren estar en la Iglesia del tercer milenio, entre los pioneros de una espiritualidad evangélica e integral que sabe inculturarse en la comunicación global y multimedial. Para el padre Alberione y para los Paulinos, la comunicación en la obra de evangelización no es una simple ayuda sino una forma original y auténtica de predicación, que llega a las personas alejadas de la parroquia.



Transmitir el don de la santidad

 

El Fundador dice de sí mismo que «debió tomar del Señor para dar a los demás» (AD 2). Si la santidad (= Cristo en nosotros) es un don, debe mantener su naturaleza de don; de lo contrario, se agotaría en nuestras manos. Pues, efectivamente, todo consiste en vivir de Jesucristo camino, verdad y vida y tener la caridad de dar a Cristo... (cf CISP 1042). «Apóstol es quien lleva a Dios en la propia alma y lo irradia a su alrededor» (UPS IV, 277).
Esta irradiación se realiza en nuestro caso con los medios de la comunicación social: «Ir a los hombres de hoy con los medios de hoy». «Predicar con los medios modernos...» (CISP 165). «El apostolado nos hace altavoces de Dios» (CISP 809).

 «Prensa, cine, radio y televisión constituyen hoy día las más urgentes, las más rápidas y las más eficaces obras del apostolado católico. Es posible que los tiempos nos reserven otros medios mejores... » (UPS I, 313).

 «Nuestro apostolado (ha sido) aprobado, elogiado y establecido como un deber para toda la Iglesia... En muchísimos documentos pontificios se había hablado de él de forma ocasional o expresamente. Ahora ha sido discutido, clarificado y definido por el concilio Vaticano II... »

 «La actividad paulina queda reconocida como apostolado, lo mismo que la predicación oral, reconocida digna de gran estima ante la Iglesia y ante el mundo» (CISP 323).

 «La máquina (de imprimir), el micrófono, la pantalla son nuestro púlpito; la tipografía, los estudios de producción, las salas de proyección y de transmisión son como nuestra iglesia... » (CISP 832).

 «En nuestro siglo, marcado por los mass media o instrumentos de comunicación social, el primer anuncio, la catequesis y el ulterior ahondamiento en la fe no pueden prescindir de estos medios... La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios... Con ellos la Iglesia «pregona sobre los terrados... » (EN 45).

Con respecto a la obra catequística, «el pensamiento (del Papa) se dirige de forma espontánea a las inmensas posibilidades que ofrecen los medios de comunicación social y los medios de comunicación grupal» (CT 46).

El Fundador

 

 El Beato P. Santiago Alberione

 

 
 
«Mírenlo ahí humilde, silencioso, incansable, recogido en sus pensamientos, que van de la oración a las obras, siempre atento a interpretar los signos de los tiempos. El padre Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para dar vigor y amplitud a su apostolado... Deja que el Papa, a nombre de toda la Iglesia, exprese su gratitud».
 
Así se expresa Pablo VI el 28 de junio de 1969. El padre Alberione es recibido en audiencia por el Papa, acompañado por los participantes al segundo Capítulo General y de una grande representación de Paulinos y Paulinas. En esta ocasión el Papa confiere al fundador de la Familia Paulina, la cruz "Pro Ecclesia et Pontifice".
 
Dos años más tarde, el 26 noviembre de 1971, por la tarde, Pablo VI visita en forma privada, al Padre Alberione agonizante. A las 18,26 del mismo dia el padre Alberione termina su existencia terrena. Las últimas palabras que ha dejado como testamento espiritual, a sus hijos e hijas son una invitación a la esperanza: "Muero... rezo por todos, Paraíso!".
 
Fue beatificado por su santidad Juan Pablo II, el 27 de abril del año 2003.

 

 

 

 

 

 

Nuestra espiritualidad


JESUCRISTO CAMINO, VERDAD Y VIDA


 


 

Esta devoción («estilo de vida») es la herencia que el Fundador nos ha dejado: «No tengo ni oro ni plata, pero os doy lo que tengo: a Jesucristo camino, verdad y vida» (CISP 63).

Es la Síntesis de la personalidad completa del paulino: «En nuestro Instituto tiene auténtica y recta personalidad quien vive integralmente el ideal paulino, según su estado y aptitudes» (CISP 783). «La Familia Paulina tiene una sola espiritualidad: vivir integralmente el evangelio; vivir del Divino Maestro ... » (UPS III, 187-188). «[ ... Aspira a vivir integralmente el evangelio de Jesucristo, camino, verdad y vida, en el espíritu de san Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles» (AD 93). «Este es el gran secreto de la vida espiritual: configuración con el Divino Maestro. Aquí está la fuente, el camino y la corona de nuestra vitalidad y expansión» (HM III, 1946).

Es un principio inspirador indispensable:

a) para intuir e introducirnos en la circulación de amor de la Trinidad;

b) para comprendernos a nosotros mismos;

c) para comprender la función primaria de la comunidad en su camino de formación, con base en el modelo de la Comunidad trinitaria: comunidad de amor-comunidad de interacción-comunidad liberadora.

1. Dios se expresa y se manifiesta como «Amor» porque es trinidad. Cristo Maestro revela la Trinidad: como Verdad nos revela al Padre; como Camino se manifiesta a sí mismo en cuanto Hijo y Palabra del Padre; como Vida, nos revela la relación de amor entre el Padre y el Hijo, que es el Espíritu.

2. Nosotros hemos sido creados a imagen de Dios; somos nosotros mismos «trinidad»; pero a causa del pecado, somos una «trinidad fallida», aun permaneciendo, por el designio original de Dios, como «trinidad encarnada». El P. Alberione hace suya esta expresión de Dubois. Mente, voluntad y corazón -las tres «dimensiones» de nuestro ser, que antes del pecado eran felizmente reconducidas a la unidad de la persona- están con frecuencia en contraste dentro del hombre: «El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago... ¿Quién me librará de este ser mío presa de la muerte?» (Rm 7,19-24). La redención es el trabajo de reconstrucción que Dios lleva a cabo a través de Cristo, en esta imagen interior suya que es el hombre. Pero es un trabajo de reconstrucción que parte de lo profundo: Cristo, por medio de su Espíritu, se convierte en el principio unificador de nuestras «dimensiones»:

a) como Verdad, ilumina nuestra mente para que se uniforme con el Padre y viva su fidelidad;

b) en cuanto Camino, guía nuestra voluntad a fin de que sea conforme al Hijo, cuyo único deseo era cumplir la voluntad del Padre, para que, como él, también nosotros lleguemos a ser «palabra del Padre»;

c) como Vida, calienta e inflama nuestro corazón, para que el Espíritu sea el punto de referencia para un «ágape» con los hermanos y para una armonía consigo mismo.
«Toda la vida paulina debe injertarse en Jesús Maestro, camino, verdad y vida... Conformar la vida a Jesús Maestro no es un simple consejo, es la esencia de la Congregación; es ser o no ser paulinos» (Meditación a la comunidad FSP, Roma, 1957).

3. La cristología trinitaria parte de la vida que fluye entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Vida de comunión que debe reflejarse también en la vida comunitaria. Cada comunidad debería, pues, reflejar en su ser y en su actuar la vida de la Trinidad:

a) vida de amor en sentido vertical y horizontal: buscar el uno el bien del otro, como el Padre para el Hijo;

b) se vive en común para que el individuo halle en la comunidad el lugar adecuado para co-edificar y madurar espiritual y apostólicamente: ser palabra-de Dios y transparencia suya como el Hijo;

c) en la medida en que vivamos en comunión con Dios y caminemos en su Espíritu, estaremos en comunión con los hermanos: vivir el amor que libera y la comunión en el Espíritu Santo.

 


MARÍA, REINA DE LOS APÓSTOLES

 

 Por ser modelo fundamental para quien ha sido llamado a dar a Jesús al mundo, María es Reina, es decir, el vértice sumo y perfecto, la inspiradora y protectora de toda misión apostólica y de todo grupo o persona que se mete en el campo del apostolado. Los maternales cuidados de María se dirigen de manera especial a los apóstoles -sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos consagrados- que continúan en la Iglesia su misión de «dar a Jesús al mundo». Y no sólo eso, sino que se convierte para este escuadrón de personas en consejera, consuelo y fuente de energías, como lo fue para los apóstoles reunidos en el cenáculo a la espera del Espíritu: «María tiene el cometido de formar, sostener y coronar de frutos a los apóstoles de todos los tiempos» (CISP 579).
De aquí nace una enérgica invitación a volver a las fuentes: «La primera devoción que encontramos en la Iglesia es la devoción a la Reina de los Apóstoles, corno se manifiesta en el cenáculo. Con el paso de los siglos se ha ido enfriando y oscureciendo un poco. A vosotros os corresponde el grato cometido de recoger a los fieles en torno a María, Reina de los Apóstoles; de despertar esta devoción y llevar a cabo en la Iglesia esta gratísima tarea.

Que significa reavivar los apostolados y fomentar las vocaciones. Volvamos a las fuentes. En ellas encontramos a María Reina de los Apóstoles» (HM VIII, 80).

En un mundo en que los problemas de toda índole se multiplican hay que multiplicar los apostolados, o sea, las posibilidades de intervenir y de comunicar a Cristo. Es, por tanto, «la hora de la Reina de los Apóstoles» (cf. UPS IV, 267-269).

1. María realizó y sigue realizando lo que hacen todos los apóstoles juntos.
2. María tiene el cometido de formar, sostener y coronar de frutos a los apóstoles de todos los tiempos.
3. Por María se debe llevar a cabo la cristianización del mundo.
4. María, además de las formas generales de apostolado, ejerció y ejerce también las particulares:

- el apostolado de la vida interior;
- el apostolado de la oración;
- el apostolado del testimonio;
- el apostolado del sufrimiento;
- el apostolado de la palabra;
- el apostolado de la acción (cf. CISP 578-581).

Sin embargo, María llegó a cumplir su misión de forma tan maravillosa porque supo antes hacerse sierva, ser la esclava del Señor: «María debía realizar el más grande apostolado, más aún, debía ser la «apóstol». Se declaró «la esclava del Señor», de la que, por tanto, él podía disponer libremente, a su gusto. Ella aceptaba todo ... » (RdA 237). La total sumisión y aceptación de la voluntad de Dios, su «hágase», «constituye el primer acto de apostolado de María... Este «hágase» fue el comienzo del apostolado más perfecto, el más acorde con la voluntad de Dios, inspirado en un gran amor y prudencia. María se ponía en ese momento a sí misma al servicio de la humanidad ... » (RdA 88).

Los frutos de esta devoción serán muchos (cf. CISP 280); a todos nosotros nos toca el deber de propagar el culto a María (cf. AE 203-204).

 

 


LA DEVOCIÓN A SAN PABLO
 

 

El P. Alberione presenta a san Pablo como modelo y forma: «San Pablo es nuestro modelo. Él se propone a sí mismo como ejemplo, pero no como ejemplo absoluto, sino en la medida y en el modo como él imitaba a Jesucristo, que es verdaderamente el modelo absoluto de toda perfección. Dice él: «Me he hecho forma para vosotros» (cf. Flp 3,17). ¿Qué quiere decir forma?» (Pr SP 290-291). Los paulinos y paulinas de todos los tiempos deben ser un calco de san Pablo.
Cuando habla de devoción a san Pablo, la entiende en el sentido integral, como se desprende del significado del término mismo: del latín devovere = volcar toda nuestra vida a un fin, para crear un estilo de vida (que para nosotros es el estilo de Cristo, vivido en su plenitud por san Pablo, cf. CISP 41-42).


Características de la devoción a san Pablo

 

1. En primer lugar, tiene un carácter histórico, porque se refiere a lo que san Pablo hizo con sus discípulos. Dice a este propósito el P. Alberione: «Convenzámonos de que san Pablo es un padre tierno. ¡Qué afecto demostró hacia sus primeros discípulos! ¡Cuántos santos florecieron a su alrededor! Florecieron entonces y siguen floreciendo ahora» (Pr SP 419). Por tanto, su protección en la historia que estamos viviendo es constante: «Mostremos nuestra gratitud a nuestro Padre, que nos ha cuidado, guiado e iluminado en el duro camino de tantos años, especialmente los primeros» (CISP 601). El P. Alberione atribuye a san Pablo la curación de su tisis (AD 64).

 

2. En segundo término, tiene un carácter personal y comunitario, en cuanto estamos vinculados a san Pablo tanto individual como comunitariamente. «¿Tenemos devoción a san Pablo? Sería raro que una Hija de San Pablo no dirigiese nunca una palabra a su propio padre... invoquémoslo por la mañana, por la noche y a lo largo del día, especialmente en las dificultades... En honor a san Pablo, que toda acción comience y termine con el rezo de la jaculatoria: «san Pablo apóstol, ruega por nosotros» (Pr SP 418-419). No faltaron propuestas concretas de devoción comunitaria, como la de dedicar un año a san Pablo, precisamente de junio de 1957 a junio de 1958, o también los primeros lunes de mes.

3. La tercera característica es antropológíca, es decir, una devoción que envuelve a todo el hombre, quien se hace imitador del apóstol, no en sentido servil, sino en cuanto que acoge esas instancias profundas que dieron sentido a su vida. Es el «estilo de vida» paulino, al que nos invita el Fundador cuando dice: «El espíritu paulino consiste en vivir a Cristo como nos lo ha presentado san Pablo».

 

San Pablo en Colombia

Historia de la Sociedad de San Pablo Colombia

EL INICIO DE LA SOCIEDAD DE SAN PABLO EN EL CORAZÓN DEL MUNDO (QUITO-ECUADOR)


Panorámica ciudad de Quito - Ecuador

En la conmemoración del natalicio de nuestro Fundador el P. Santiago Alberione, 4 de abril de 1988, se dio inicio oficial a la Sociedad de San Pablo en Ecuador, en la mitad del mundo. En representación del Gobierno General de la Sociedad de San Pablo vino el P. Silvio Pignotti (Vicario general) y el Hno. Bernardo Favaretto (Consejero general); por la Delegación colombo-ecuatoriana, el Delegado Regional P. Valentín Velandia.

La celebración Eucarística fundacional fue presidida por el Arzobispo de Quito, Monseñor Antonio González. El oficio religioso se pensaba realizar en la casa que han adquirido los Paulinos en Quito, pero las lluvias de esos días hizo que la celebración se efectuara en la Parroquia de Cristo Redentor, lugar muy cercano a la sede de los Paulinos y en donde ellos colaboran en el servicio pastoral.

El acto se inició a las 4:00 p.m. con unas palabras de acogida y bienvenida, en nombre de la Sociedad de San Pablo, pronunciadas por el P. Hernando Vaca. (quien trabajó en la fundación de RADIO CATÓLICA MANABÍ ). El sacerdote aprovechó la circunstancia para presentar una semblanza del Fundador, de su obra y agradecer a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana por haberles invitado a compartir su labor pastoral.

En su homilía Monseñor Antonio González exteriorizó su gozo y alegría por la fundación de los Paulinos en el Ecuador.



APOSTOLADO RADIAL



El presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana al concretizar la tarea de los Paulinos en el Ecuador manifestó: "Entre nosotros, los Paulinos van a colaborar en el funcionamiento de RADIO CATÓLICA NACIONAL de Ecuador, establecerán también sus propios centros de distribución de buenos libros y publicaciones”.

Una vez terminada la celebración, nos trasladamos a la sede de los Paulinos. Allí Monseñor renovó los augurios por la fructífera actividad apostólica y presencia de Dios en sus moradores.

Con todos los invitados se departió una copa de champaña y un ponqué de “Dies natalis”.

Asistentes a la ceremonia de bendición de la casa de los paulinos en Quito, desde donde se comenzó ya la actividad apostólica de distribución de contenidos editoriales de Ediciones San Pablo para el Ecuador.

Mon. Antonio González, en el momento de la bendición de la nueva casa de los paulinos. La presencia de las Hijas de San Pablo y de las Pías Discípulas del Divino Maestro (que también comienzan en el Ecuador) nos permitió sentir la vitalidad de la Familia Paulina. De verdad que fue un día de inmensa alegría, muchas felicitaciones, augurios y de oraciones para que esta obra crezca y haga mucho bien.

La Radio Católica Nacional del Ecuador, que trabaja en tres bandas y es propiedad de la Conferencia Episcopal, hizo eco del suceso y dedicó parte de su franja informativa a detallar el nacimiento de los Paulinos en Quito, Ecuador.

 

{C}

 

HOMILÍA PRONUNCIADA POR MONS.ANTONIO J. GONZÁLEZ


CELEBRACIÓN DE LA INAUGARACIÓN OFICIAL DE LA SOCIEDAD DE SAN PABLO EN QUITO (ECUADOR).



"Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya".

Con esta exultante antífona del Aleluya de los días de Pascua, la Iglesia nos invita a los cristianos a experimentar el gozo y la alegría que debe producir en nosotros la celebración del triunfo del Pecado sobre la muerte.

Esta fecha, 4 de abril, es de especial recordación para la “Pía Sociedad de San Pablo". Es la fecha del natalicio de su Fundador, el recordado y apreciado Padre Santiago Alberione. Qué mejor modo de conmemorar esta efeméride que declarando oficialmente el nacimiento de una nueva casa religiosa para la primera Comunidad de sacerdotes de la Congregación Religiosa "Sociedad de San Pablo", que se establece en el Ecuador.

Celebramos el nacimiento de la Sociedad de San Pablo en Quito y en el Ecuador con esta Eucaristía, con la cual damos gracias a Dios por el crecimiento y extensión de esta Sociedad, por el beneficio que la presencia y actividad apostólica de los Paulinos va a aportar a la Iglesia en el Ecuador y en especial a esta Iglesia particular de Quito y por el nuevo campo de acción que va a encontrar entre nosotros el apostolado de los medios de comunicación social.

1. Agradezcamos al Señor en esta Eucaristía por el gran beneficio de la presencia y actividad apostólica de la Sociedad de San Pablo.
Todo instituto de vida consagrada y, por tanto, todo instituto religioso, es un carisma comunitario suscitado por el Espíritu Santo para enriquecer a la Iglesia y proveerle de medios eficaces para cumplimiento de su misión de portadora de la Salvación de Jesucristo. Así pues, la presencia y actividad apostólica de este instituto religioso clerical de la Sociedad de San Pablo, es una riqueza espiritual que el Señor concede a la Iglesia en el Ecuador y a la Iglesia particular de Quito. La Sociedad de San Pablo hace presentes a nuevos sacerdotes que vienen a trabajar apostólicamente a favor de nuestro pueblo; la presencia de una comunidad religiosa se constituye en la Iglesia particular en un testimonio claro y elocuente de los valores escatológicos del Reino de Dios y estimulan al pueblo Dios de Dios a aspirar a los bienes de arriba, no a los de la tierra, porque después de la resurrección de Cristo la vida de los cristianos debe estar escondida con Cristo en Dios.

La presencia de una comunidad religiosa significa también la presencia de personas consagradas a Dios, que trabajarán en la Iglesia particular de acuerdo a su carisma propio, ampliando así los frentes de acción apostólica de la Iglesia. Por todos estos beneficios demos gracias a Dios con la celebración de esta Eucaristía.

2. Por último, demos gracias a Dios por el nuevo campo de acción que va a tener entre nosotros el apostolado con los medios comunicación social.
La Pía Sociedad de San Pablo nació inicialmente de la "buena prensa”... Con el pasar de los años y bajo la atenta mirada de su Fundador, fue tomando una nueva fisonomía y orientación que la comprometen en la difusión del mensaje de salvación mediante los instrumentos de la comunicación social y en la formación de los hombres para que usen bien dichos medios.

Por tanto, los paulinos se dedican a la divulgación del mensaje de la salvación con los medios de comunicación social, que son fruto del progreso humano y que se van perfeccionando con el progreso de la ciencia y de la técnica. Se dedican igualmente a “enseñar a los hombres el recto uso de esos medios”, pues el porvenir de la humanidad, el adelanto de la ciencia, el progreso de la educación popular y, sin duda, la difusión del mensaje de salvación y la educación de la fe del pueblo, dependen cada día más del recto uso de los medios de comunicación social.

Entre nosotros, los paulinos van a colaborar en el funcionamiento de Radio Católica Nacional del Ecuador, establecerán también sus propios centros de distribución de buenos libros y publicaciones.

El encargo que Jesucristo resucitado dio a las mujeres que, según el relato del evangelio de hoy, habían acudido al sepulcro, fue un encargo de anunciar a los apóstoles la Buena Nueva de la resurrección. "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán".

Toda la Iglesia ha recibido de Jesucristo este encargo de anunciar el Evangelio. Este encargo lo hacen suyo los Paulinos y quieren cumplirlo, según su carisma fundacional, con el adecuado empleo de los medios de comunicación social.

Al presentarles, en nombre de la Iglesia de Quito y de las Iglesias del Ecuador, un cordial saludo de bienvenida a nuestra Patria, les formulo también el voto más ferviente de que, con la ayuda de Dios, trabajen eficazmente en la difusión del mensaje de salvación con el adecuado empleo de los medios de comunicación social y se inserten en la actividad apostólica que la Iglesia que peregrina en el Ecuador está llevando a cabo para la salvación de nuestro pueblo.

Así sea.

† ANTONIO J. GONZÁLEZ

 

 

{C}

 

SOCIEDAD DE SAN PABLO EN PANAMÁ



La celebración de los 50 años de la presencia paulina en Colombia se vio enaltecida por la fundación de una nueva comunidad en la Ciudad de Panamá. La conmemoración del cincuentenario fue una ocasión propicia para reflexionar sobre el "ser" y "quehacer" de la obra paulina en nuestra Provincia y la oportunidad para trazarse nuevos retos que intentarán responder a las necesidades de evangelización de nuestros pueblos. Precisamente esta nueva fundación responde al deseo de ampliar el horizonte evangelizador de nuestra Provincia y para la ocasión se ha puesto la mirada en Panamá, país estratégico del Continente americano.

Casa Comunidad de Panamá Desde mayo del 1993 la Sociedad de San Pablo había hecho presencia en esta nación a través de la Librería San Pablo, pero ahora lo hace sembrando la semilla del carisma, gracias a la generosidad del Hno. Eliécer López y del entonces Diácono Néstor José Carvajal, quienes en representación de la Provincia colombo-ecuatoriana asumen la no fácil tarea de forjar el ideal paulino en tierras panameñas.

La fundación tuvo inicio el sábado 27 de julio, día en que conmemoramos los 78 años de la muerte de nuestro Venerable Maggiorino Vigolungo. Algunos días antes el Superior General, P. Silvio Pignotti, había autorizado la apertura de esta comunidad en Panamá; de igual manera, el Arzobispo Metropolitano de esa ciudad, Monseñor Dimas Cedeño Delgado, en carta del 4 de junio de 1996, había ratificado el permiso solicitado por el anterior provincial, P. Enrique Cortés, para fundar allí una casa.

P. Martín Sepúlveda