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Pan de la Palabra


25 Febrero 2026

  • Feria – Semana 1ª de Cuaresma
  • Morado
  • San Tarasio.

PRIMERA LECTURA

De la profecía de Jonás 3, 1-10

El Señor dirigió la palabra a Jonás: “Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré”. Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando: “Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada”. Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.

La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros: “Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor.

Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!”. Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 50

R. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias.​​​​​​

• Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y Él se puso a decirles: “Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”

Palabra del Señor.

 

 

LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

Jon 3, 1-10 presenta el camino del profeta por Nínive, quien renueva el mandato de Dios de ir y pregonar un tiempo de conversión. En esta ocasión, el texto centra su fuerza sobre la necesidad de la ciudad y no contra ella. A la vez, el texto muestra un cambio en la obediencia de Jonás, mientras que al inicio intentó escapar de la misión, esta vez se levanta y acepta el mandato de Dios: “Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla” (v. 3). Con la referencia a la amplitud de la ciudad, el autor bíblico indica el resultado del mensaje pregonado en medio de ella; ya no es solo Nínive, ahora es la ciudad de Dios o la ciudad grande ante Dios, como lo dirá la Septuaginta.

Más que la amplitud, el texto pretende demostrar el lugar elegido por el Señor para manifestar su salvación. De hecho, con la referencia a los tres días de camino aparece la imagen del triunfo de Dios sobre la muerte. Las palabras del profeta implican la conversión. Más aún, la profecía abre las puertas a la fe, a la confianza y a la esperanza de un pueblo condenado al exterminio. Los habitantes de Nínive acogieron el mensaje de Dios como un anuncio de la misericordia y el cuidado divino, que ofreció para ella la oportunidad de la redención.

El Evangelio de Lucas trae la referencia a la profecía de Jonás que se presenta como el signo de la conversión. En principio, Lucas parece hacer un paralelo entre Jesús y Jonás a través de la predicación y el arrepentimiento. No obstante, la conjugación verbal en futuro ilustra, más que el momento de la predicación, el acontecimiento de la resurrección (v. 3).

Con el tema del “signo” (sēmeion), el texto presenta el motivo de discusión entre Jesús y sus opositores; mientras los escribas y fariseos pedían una señal diferente a lo que habían visto, Jesús se niega, dando a entender cómo su misión es rechazada, aunque sane a los enfermos. La referencia a la “reina del Sur” evoca 1R 10, 1-29 como un reino de pueblos semitas; estas palabras presentan un contraste entre una reina pagana y los judíos, entre los confines de la tierra y la propuesta del Reino, entre Salomón y el Hijo del hombre.

La figura de la reina de Saba es recordada por su respuesta a Dios y el esfuerzo que hizo para cumplir y buscar la redención. Aún así, Lucas no admite un punto de comparación entre ella y Jesús, como tampoco entre la sabiduría de Salomón y la entrega de Jesús (Lc 7, 35: “Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón”).

El evangelista concluye mostrando el arrepentimiento como fruto del ministerio de Jesús que supera el cambio de Nínive por la predicación de Jonás, pues Él manifiesta la presencia del Reino y toca el corazón humano a través de su palabra, permitiéndole la apertura al plan salvífico del Padre. La petición de los fariseos es, entonces, un rechazo a la propuesta hecha por Jesús y una duda sobre aquello que su ministerio revela como proyecto de Dios entregado a la humanidad.

 

LLAMEN ORANDO

Tanto la profecía de Jonás como las palabras de Jesús están en la línea de un cambio interior. La primera lectura presenta una exhortación a transformar la vida de frente a la salvación. El texto de Lucas, si bien recuerda el aspecto del cambio, también ilustra la incapacidad que tenemos de aceptar la propuesta del Reino de Dios expuesta por el Hijo. El evangelio me hace pensar en la disposición que tengo para aceptar la enseñanza del Señor, más aún, en aquello que le pido como prueba o como señal, ignorando que su presencia en mi vida es el acto de amor más sublime que pueda tener. Por eso, la Palabra me exige un comportamiento acorde ante la entrega del Hijo: de la misma manera que Él me ama, también yo debo amarlo.

 

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Señor Jesús, nuestra generación sigue con los ojos puestos en realidades que distan mucho de tu amor; cada día el corazón humano se apega más a propuestas desprovistas de tu gracia. No te canses de seguir junto a nosotros, insistiendo en la novedad de tu amor como la mejor prueba que tenemos de salvación.Amén.

 

 


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