Logo San Pablo

Pan de la Palabra


24 Febrero 2026

  • Feria – Semana 1ª de Cuaresma
  • Morado
  • San Sergio.

PRIMERA LECTURA

Del libro de Isaías 55, 10-11

Esto dice el Señor: “Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo”

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 33

R. Dios libra a los justos de sus angustias.​​​​​​

• Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.R/.

Contémplenlo, y quedarán radiantes, su rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así: ‘Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal’. Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas”.

Palabra del Señor.

 

 

LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

El Evangelio de Mateo presenta en este día la oración del Padrenuestro en medio de una discordia por la forma de orar que tienen los paganos. Su oración es un cúmulo de palabras y un elogio al perdón mutuo. La estructura, sin embargo, servirá para presentar la novedad de Jesús, quien prioriza el vínculo con Dios Padre como origen del perdón. La primera parte del evangelio (vv. 7-9) expresa la verdad de Jesús sobre la oración: ella no se basa en el mucho hablar, pues Dios no necesita ser persuadido por nuestras palabras; orar, según Mateo, es crear un vínculo auténtico con Dios donde se una el Reino y, luego, la consecuencia de querer entrar a ser parte de él. El evangelista, a propósito, ubica en el centro del discurso del monte la oración de Jesús para mostrar la prioridad del Reino de Dios con la práctica de la justicia.

El Reino tiene un centro, y se indica con la palabra “Padre” o la manera como Jesús se refiere a Dios. Así, el evangelista aclara que no se trata simplemente del Dios de la historia (Dt 32, 6), sino del Dios que hace de la humanidad entera sus hijos (Os 11, 1). El padrenuestro es la oración de los hijos que expresa la pertenencia mutua con el posesivo “nuestro”. Este término confiesa la unión entre Dios y el ser humano; aunque sea “nuestro”, la oración también enfatiza la grandeza de Dios y su independencia como Padre, afirmando: “que estás en el cielo”. El tema de la santificación es, ante todo, una bendición.

La santidad de Dios representa la esencia divina; no se trata solo de una propiedad de Dios: ella es su ser y su obrar, ella es Dios mismo. De hecho, la afirmación “santificado sea tu nombre” es la autodeclaración de los orantes que santifican el nombre divino. La manera de santificar el nombre de Dios es cumplir con su voluntad, ser parte de Él y vivir con Él el proyecto de la salvación. Solo el Evangelio de Mateo habla de la voluntad como realización del pensar salvífico de Dios.

Con las cuatro sentencias finales de la oración, enfatiza la participación de la persona en el acontecer del Reino. En primer lugar, el texto presenta una oración por el pan: no el pan material, sino el pan como símbolo del don de Dios, el regalo de sus manos, con el cual alimenta a sus hijos. Luego, aparece la petición por el perdón de las deudas, con la que se recuerda la misericordia y la bondad de Dios.

Desde Si 28, 2 (“Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados”) la tradición lee el tema del perdón en términos semejantes a los del evangelista, aunque Mateo añade un componente más: “como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (v. 12). De fondo está el interés por mostrar el tema de la misericordia sin equiparar el perdón a un cálculo interesado, sino como resultado de una auténtica relación con Dios. Finalmente, la prueba y la tentación están puestas como una oración para sustentarse en la fe. Así, la exhortación de Jesús afirma que Dios asiste a sus hijos en el momento oportuno para librarlos del mal.

 

LLAMEN ORANDO

Las palabras de Jesús llaman, en este día, mi atención: “Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso” (v. 7). A veces pienso que orar es contarle al Señor todo aquello que pasa en mi interior, incluso desahogar con Él mi sentimiento de dolor. Más aún, por momentos, creo que la auténtica oración es aquella de repetir oraciones largas y horas interminables de palabras. Pero el evangelio me hace caer en cuenta de la manera como debo orar. Se trata más de favorecer el silencio y darle espacio a Dios en mi vida; Él conoce bien mi interior, Él sabe de mí y, por tanto, solo debo dejarlo actuar. La oración del Padrenuestro es una experiencia de disposición; cada una de sus sentencias es una preparación para el encuentro con el Señor.

 

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Buen Señor, acepta mi oración sencilla; cuando me sobren las palabras, no hagas caso de ellas, solo llega a lo profundo de mi alma y ayúdame a comprender lo que quieres de mí. Deseo permanecer junto a ti; por eso te pido que no me dejes caer en tentación. Amén.

 

 


Complementa los ocho (8) pasos de la Lectio Divina adquiriendo el Misal Pan de la Palabra en:


 

 


Suscríbete a nuestro newsletter ENTÉRATE DE LAS ÚLTIMAS NOVEDADES Y RECIBE DESCUENTOS EXCLUSIVOS

whatsapp chat