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Pan de la Palabra


25 Enero 2026

  • Salterio: 3ª semana
  • Verde
  • TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Del libro de Isaías 8, 23b−9, 3

En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 26

R.El Señor es mi luz y mi salvación.​​​​​​

• El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?.R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”. Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: “Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos”. Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: “Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca restaurando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Palabra del Señor.

 

 

LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

El tercer domingo del tiempo Ordinario también es conocido como el domingo de la Palabra de Dios. En los textos bíblicos de este día encontramos la voz de Dios que habla desde el origen de la historia y alcanza la plenitud en Cristo, Palabra encarnada. En la primera lectura, el profeta Isaías presenta la certeza de Dios que no abandona a su pueblo; Él, en cambio, le entrega la salvación plena.

El texto inicia evocando la desgracia de Zabulón y Neftalí: “En otro tiempo humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí” (v. 23) y concluye presentando el amor de Dios por su pueblo: “El celo del Señor del universo lo realizará” (Is 9, 6). La propuesta del profeta manifiesta la superación del dolor y transforma un tiempo de sombras en el gozo y el júbilo de aquellos que vivieron la salvación divina. Mt 4, 12-17 utiliza el contenido del profeta para describir el inicio del ministerio de Jesús.

De la misma manera que el regreso de los deportados al exilio llegó a Jerusalén por el camino que atraviesa Zabulón, así mismo, Jesús llega a Cafarnaún como el salvador definitivo. La referencia a Zabulón y Neftalí cumple la función de prepararnos para el texto del profeta Isaías que viene a continuación y, además, vincula la actividad de Jesús con la historia del pueblo de Israel.

También es cierto que el evangelista relaciona Cafarnaún con Zabulón y Neftalí, la primera, a orillas del Mediterráneo y la segunda, al oeste del lago de Genesaret, es decir, del territorio que sufrió la deportación. Con la afirmación “para que” (hina), el evangelista une la promesa veterotestamentaria con la misión de Jesús para dar a entender el valor final de la salvación. El “cumplimiento” (plēroō) del que habla el texto enfatiza el valor teológico y la capacidad del Mesías para iluminar a las naciones.

En efecto, el recurso de la profecía de Isaías resalta la misión de Jesús en Galilea cumpliendo con la promesa bíblica que lee en su servicio una misión universal. El recuerdo de la geografía del profeta evoca el momento de una historia cubierta por la oscuridad y la angustia. En este sentido, la aparición del Mesías para Mateo significa la llegada de la luz que rompe las tinieblas: “A los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló” (v. 16).

Esta escena del evangelio concluye una sección en la que se muestra el plan salvífico de Dios y la identidad de Jesús. Mateo une la historia con la presencia de Jesús como acontecimiento de la salvación. Con el apoyo de las citas bíblicas, el evangelista presenta la vida de Jesús como una palabra pronunciada por Dios, anunciada por los profetas e interpretada por la historia.

El texto, además, muestra la permanente fidelidad de Dios que siempre lo mantiene junto a la humanidad. El evangelio de este domingo desvela una novedad de la Palabra de Dios, según la cual, la salvación dada en Jesús abarca tanto el pasado histórico, como el presente y el futuro de quienes permanecen junto a Él.

LLAMEN ORANDO

En este domingo dedicado a la Palabra de Dios es importante recordar al menos, unas cortas palabras sobre la institución de su memoria: “La Sagrada Escritura realiza su acción profética sobre todo en quien la escucha. Causa dulzura y amargura. Vienen a la mente las palabras del profeta Ezequiel cuando, invitado por el Señor a comerse el libro, manifiesta: ‘Me supo en la boca dulce como la miel’ (3, 3).

 

También el evangelista Juan en la isla de Patmos evoca la misma experiencia de Ezequiel de comer el libro, pero agrega algo más específico: ‘En mi boca sabía dulce como la miel, pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor’ (Ap 10, 10). La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene (cf. 1P 3, 15-16).

 

Por su parte, la amargura se percibe frecuentemente cuando comprobamos cuán difícil es para nosotros vivirla de manera coherente, o cuando experimentamos su rechazo porque no se considera válida para dar sentido a la vida. Por tanto, es necesario no acostumbrarse nunca a la Palabra de Dios, sino nutrirse de ella para descubrir y vivir en profundidad nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos” (Aperuit illis, 12).

 

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Señor Jesús, Palabra eterna, te pido me concedas apertura de corazón y docilidad de mente para saber entender lo que me transmites con tu Palabra. Deseo escuchar y obedecer dócilmente a aquello que quieres de mí. Amén.

 

 


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LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

El tercer domingo del tiempo Ordinario también es conocido como el domingo de la Palabra de Dios. En los textos bíblicos de este día

LLAMEN ORANDO

San Lucas me conduce a reflexionar en este día sobre la multiforme presencia de la lepra en la actualidad. Quizás su forma más común sea la indiferencia. Estamos en un mundo que cada vez se interesa menos por la salud política, social, económica y humana. Hoy también existen muchas personas aisladas por su condición social o por un estrato económico.

En nuestros campos existen hombres y mujeres ignorados y menospreciados, pareciera que no cuentan en la sociedad. En nuestras calles caminan hombres y mujeres aislados por la opción de vida que han hecho. Más que buscar una solución en los otros, el evangelio me hace pensar en aquello que estoy haciendo para superar los límites y ser como la mano de Jesús que toca el dolor y devuelve a la vida.

 

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Señor Jesús, después de alimentarme de tu Palabra, deseo pedirte que me enseñes a mirar con ternura y misericordia a los demás. Yo, como el leproso, también me postro ante ti y te dirijo mi oración con sus mismas palabras: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Toca mi vida y sáname de la lepra que me aleja de ti. Amén.

 

 


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