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Pan de la Palabra


21 Enero 2026

  • Memoria obligatoria – Semana 2ª del tiempo Ordinario
  • Rojo
  • Santa Inés.

PRIMERA LECTURA

Del Primer libro de Samuel 17, 32-33.37.40-51

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y este le dijo: “Que no desmaye el corazón de nadie por causa de ese hombre. Tu siervo irá a luchar contra ese filisteo”. Pero Saúl respondió: “No puedes ir a luchar con ese filisteo. Tú eres todavía un joven y él es un guerrero desde su mocedad”. David añadió: “El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará también de la mano de ese filisteo”.

Entonces Saúl le dijo: “Vete, y que el Señor esté contigo”. Agarró el bastón, se escogió cinco piedras lisas del torrente y las puso en su zurrón de pastor y en el morral, y avanzó hacia el filisteo con la honda en mano. El filisteo se fue acercando a David, precedido de su escudero. Fijó su mirada en David y lo despreció, viendo que era un muchacho, rubio y de hermoso aspecto. El filisteo le dijo: “¿Me has tomado por un perro, para que vengas a mí con palos?”. Y maldijo a David por sus dioses.

El filisteo siguió diciéndole: “Acércate y echaré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo”. David le respondió: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. En cambio, yo voy contra ti en nombre del Señor del universo, Dios de los escuadrones de Israel al que has insultado. El Señor te va a entregar hoy en mis manos, te mataré, te arrancaré la cabeza y hoy mismo entregaré tu cadáver y los del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra.

Y toda la tierra sabrá que hay un Dios de Israel. Todos los aquí reunidos sabrán que el Señor no salva con espada ni lanza, porque la guerra es del Señor y los va a entregar en nuestras manos”. Cuando el filisteo se puso en marcha, avanzando hacia David, este corrió veloz a la línea de combate frente a él. David metió su mano en el zurrón, cogió una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente.

La piedra se le clavó en la frente y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo con una honda y una piedra. Lo golpeó y lo mató sin espada en la mano. David echó a correr y se detuvo junto al filisteo. Cogió su espada, la sacó de la vaina y lo remató con ella, cortándole la cabeza. Los filisteos huyeron, al ver muerto a su campeón.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 143

R.¡Bendito el Señor, mi alcázar!​​​​​​

• Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea.R/.

Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y refugio, que me somete los pueblos.R/.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. R/.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas 5, 12-16

Sucedió que, estando Jesús en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús, cayendo sobre su rostro, le suplicó diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Y extendiendo la mano, lo tocó diciendo: “Quiero, queda limpio”.

Y enseguida la lepra se le quitó. Y Él le ordenó no comunicarlo a nadie; y le dijo: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación según mandó Moisés, para que les sirva de testimonio”. Se hablaba de Él cada vez más, y acudía mucha gente a oírlo y a que los curara de sus enfermedades. Él, por su parte, solía retirarse a despoblado y se entregaba a la oración.

Palabra del Señor.

 

 

LECTIO DIVINA

HALLEN MEDITANDO

El Evangelio de Marcos continúa narrando la controversia de Jesús con los dirigentes judíos. En esta ocasión, el reproche de los acusadores tiene que ver con la sanación de un hombre con la mano paralizada. La expresión “estar al acecho” (paratēreō) advierte de la presencia de un grupo LECTIO DIVINA Lectura orante de la Palabra Salir de la oscuridad del corazón anónimo con la función de observar. Se trata, en realidad, de la manera como el texto advierte sobre el problema de la sanación en sábado. Ante la posición de los antagonistas, Jesús dirige la palabra al hombre enfermo: “Levántate y ponte ahí en medio” (v. 3).

La orden de Jesús tiene el objetivo de centrar la mirada de los espectadores en la figura de la persona. Ocurre algo particular. Mientras que en la mayoría de los relatos de sanación es el enfermo quien busca a Jesús para ser sanado, en este texto es Jesús quien toma la iniciativa de sanar. De esta manera, el evangelista protege a la persona por dejarse sanar en sábado. El v. 4 formula una pregunta controversial directamente para los interlocutores del texto. Con la pregunta, el evangelista desea alcanzar la claridad de los opositores; no obstante, el interrogante desestabiliza la defensa del sábado, según la ley.

La pregunta de Jesús tiene una sola respuesta:si se deja de hacer el bien, entonces se abre espacio al cumplimiento del mal. A diferencia de los dirigentes judíos, para Jesús, respetar el sábado quiere decir optar siempre por el bien. De alguna manera, el texto le otorga la razón a Jesús mediante el silencio de los opositores; ellos callan, mientras que Jesús enfatiza la bondad que debe surgir en la persona.

El silencio de los interlocutores genera una mirada (periblepō) del Señor (v. 5). Con este detalle, el evangelista ubica a Jesús en el centro del cuadro. Además, son evidentes dos reacciones: la indignación o ira (orgē) y la tristeza. Mientras que la primera no se atribuye a Jesús, la segunda sí lo identifica en repetidas ocasiones de su ministerio público hasta llegar a la cruz (Mc 14, 34).

La tristeza de Jesús se produce por la reacción de aquellos que se oponen al proyecto del Padre, más aún, por aquellos que tienen una “cerrazón de mente” o el corazón nublado, como se lee en griego. La hostilidad no es impedimento para el Señor; Él sana al hombre enfermo, recupera su esencia y lo reincorpora a una vida social y religiosa.

Marcos desea dar a entender que el verdadero significado del descanso del sábado no es la actitud rebelde y desafiante de Jesús, sino un tiempo de salvación y redención en el que Dios no descansa y en el que privilegia la necesidad de la persona. Jesús sana con su palabra, de esta manera, el evangelista protege al Maestro de contradecir la ley. Al final del evangelio aparece una anticipación del anuncio salvador que trasciende la razón y la lógica de los dirigentes judíos.

 

LLAMEN ORANDO

La presencia de Jesús en la sinagoga es la causa de salvación para un hombre limitado por parálisis. Él irrumpe en un espacio hostil, controlado por sus interlocutores para devolverle la dignidad a quien lo necesitaba. Jesús opta por hacer el bien, aunque ello le implique luchar contra el mal. Hoy siento la necesidad de no dejarme atrapar por la “oscuridad del corazón”, de no responder al mal con el mal, sino de seguir la propuesta de Jesús que privilegia el bienestar de los otros sin importar qué pueda pasar con su propia vida. También hace eco en mi interior el pensar que muchas de mis acciones pueden entristecer al Señor. Será necesario sumergirme en su Palabra y esforzarme para restablecer en mi vida los aspectos que puedan estar paralizados a causa de mi egoísmo.

 

LES ABRIRÁN CONTEMPLANDO

Señor Jesús, procuro caminar tras tus pasos, asumir tu evangelio, ser testigo de tu misericordia infinita y confiar en tu compañía. También reconozco que en otros momentos soy como los opositores que solo se detienen a observar los errores de los demás. Me comprometo a entrar en esta lógica de hacer el bien y no responder con el mal.Amén.

 

 


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